Amigos Viajeros. Encarna Pallí Juscafresa. Hanoi: el paraíso infernal de las motos.

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Encarna Pallí se dedica profesionalmente a la asesoria laboral, un mundo complicado, por lo que no es de extrañar que, en sus viajes de vacaciones, busque emociones fuertes.

Aqui nos habla de un fenómeno de masifivación que, medio en broma y medio en serio, podria decirse que está a la altura de la Gran Migración que cada año puede verse en las llanuras del Serengeti y el Masai Mara: las motos de Hanoi.

De paso, nos descubre algunas otras peculiaridades de esta ciudad vietnamita, una de las más castigadas por la historia.

MOTOS HANOIENSES

Me sorprendieron tremendamente las motos en Hanoi.

El ruido, el color, el movimiento, es algo tan impactante que difícilmente puede olvidarse. Desde nuestro punto de vista occidental puede parecer ciencia ficción una ciudad en la que pululan constantemente 6 millones de motocicletas, y verlo “in situ” es un espectáculo natural digno del “Cirque du Solei”

La aglomeración de motocicletas actúa como un todo. Frente a las cabeceras de los semáforos, en los cruces, en los cedas. Cada movimiento de la bandada es coordinado y armónico como siguiendo el ritmo de una estrepitosa sinfonía. 

La cifra es difícil de precisar pero se dice que en Hanoi, con una población de 7,5 millones de personas y solo medio millón de coches, se mueven unos, nada más ni nada menos que 5,2 millones de motos. Parece incluso que las motos han domesticado al ser humano; han construido una ciudad en la que nada funciona sin ellas

No es de extrañar entonces, que Vietnam sea el país que posee el Record Guiness de motos por habitante.

Medio siglo después de que la aviación estadounidense rociara el país con agente naranja, un herbicida devastador cuyos efectos todavía se sufren, el veneno vuelve a caer del cielo. De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 60.000 personas mueren cada año en Vietnam por respirar aire sucio, unas 165 al día y el doble que hace apenas 20 años. El último informe anual de la empresa suiza IQAir sitúa a Vietnam como el segundo peor país en calidad del aire en el Sudeste Asiático, una de las regiones más castigadas en este sentido. 

Uno de los factores más determinantes del estado del aire es el incremento de las plantas térmicas de carbón y por descontado el colosal aumento del tráfico, básicamente de motocicletas.

Esta densidad de motocicletas podría deberse a varios factores: Comprar un coche está al alcance de pocos. A pesar de que la clase media está creciendo en Vietnam, comprar un automóvil sigue siendo muy caro.

Hace apenas unas décadas, la bicicleta era el único transporte que la mayoría de los vietnamitas se podía permitir. Sin embargo, la mejora general del poder adquisitivo ha convertido a la moto en el símbolo de la clase media.

En Vietnam se distingue entre Xe Máy, que para nosotros sería una scooter o moto de pequeña cilindrada, y Xe Mô Tô, una moto propiamente dicha. Por las calles de Vietnam, es muy complicado ver una moto grande (xe mô tô).

Es tan elevado el tráfico diario en la ciudad de Hanoi que para adentrarse más rápido que la ambulancia en el laberinto de angostas callejuelas de muchos barrios de la Ciudad y atender al enfermo lo antes posible,  han recurrido a las moto-ambulancias

Es cierto que hay un sinfín aspectos nocivos de las motocicletas en Hanoi, pero si podemos obviar el contaminante, y simplemente observar, reconoceremos en los motoristas una habilidad casi circense, sin que haya ninguna intención recreativa ni exhibicionista: necesitan esa destreza para subsistir y ganarse la vida. Sin una moto en Hanoi…estas perdido.

Es una verdadera locura. las motos que te salen por todas partes: izquierda, derecha, por la acera, por delante, por detrás… Se suben hasta por los árboles si es necesario para avanzar. El peatón es un animal acosado en constante peligro.

Por tanto, si quieres conocer Hanoi, ir a pie es un deporte de riesgo. Mejor alquila una moto, relájate, disfruta…y encomiéndate a Dios. Y, con eso, no te perderás ninguno de sus magníficos monumentos ni sus maravillosas calles con un sabor tremendo a oriental.

Y una última recomendación, no dejes de visitar el Museo de la Guerra, un verdadero museo de los horrores. Monstruoso. Deprimente. Terrorífico. Sangre, torturas, malformaciones, amputaciones… Muerte, miedo, sufrimiento, locura… Los límites de la barbarie humana son insondables. Quizás por eso, en Vietnam cuesta más arrancar sonrisas. Algunos viejos han hecho, en una vida, dos guerras: contra los franceses primero y contra los americanos después.

Échale guindas al pavo.

Hanoi, con sus grandezas y sus miserias, es, tal y como decíamos en la introducción, un espectáculo y, aun siendo consciente de que tan breve articulo no puede en ningún caso mostrar ni una mínima parte de la realidad, si espero que sirva para introducir en alguien una semillita de tentación para visitar esta maravillosa ciudad y vivir las motos de Hanoi y todo lo mucho que esta Ciudad es y significa, en vivo y en directo.

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