En diferentes épocas de mi vida he estado varias veces viajando por Andalucía: Sevilla, Granada, Almería… Mi primera vez fue para la feria de Sevilla de mis 16 años. Yo domaba caballos españoles y fuimos con los jefes de la cuadra a vender 4 potros de pura raza española, cartujanos concretamente. Eran hijos de caballos de origen jerezano, de la ganadería Terry, emblema publicitario de las Bodegas del mismo nombre, muy famosa en aquella época. Lo pasé de miedo…y descubrí el fino y la manzanilla de golpe y sin anestesia. Fueron días, y noches, magníficos.
Pero nunca he escrito en este bloq nada de Andalucía, y de esta no pasa. Como quien dice, con cuatro añitos más, me voy a Córdoba.
Estoy en Camuñas para unos asuntos y veo que Córdoba está a 273 km. Como tengo que llegarme hasta Puente Genil para cerrar tratos, como siempre relacionados con máscaras y mascaradas, decido hacer una parada en Córdoba. Cincuenta kilómetros antes de llegar ya sabes que estás ahí porque la carretera está salpicada de los tipiquisimos pueblos blancos rodeados de olivos y encinas por todas partes.
La primera palabra que te viene a la mente al entrar en Córdoba es “CALOR”. Con mayúsculas. Sevilla y Córdoba cada año desde tiempos inmemoriales, en los que ni existía el concepto de “cambio climático”, se han liado en una carrera cuerpo a cuerpo por ser la “sartén de España”. Y, casi siempre, gana Córdoba.
Hoy hemos llegado a los 44º. El calor subía del asfalto a la cabeza tangiblemente pero hay que visitar la ciudad y, en la primera tarde, ya me paseo por todo lo “principal”: el Guadalquivir, el Alcázar, visita por fuera de la Mezquita-,Catedral, la calleja de las flores, la del pañuelo, la plaza del Potro, la de la Corredera ..
Está es una ciudad preciosa para callejear y encontrar detalles mil leches fruto de las sucesivas etapas romana, judía, árabe y cristiana por citar las más conocidas.Y es que el asentamiento poblacional en Córdoba me dicen que se remonta al calcolítico superior (unos 5000 años). Así que fíjate la de etnias y razas que han pasado por la zona Aquí te topas, como lo más normal, con templos romanos, mezquitas musulmanas, fortalezas cristianas, baños árabes, patios universales y palacios y palacetes de todos los orígenes. Una chulada de mestizaje.
Por cierto, que aquí la gente tiene una fisonomía muy “mora”. Se ve. Recuerdo cuando en Europa se decía “África empieza en los Pirineos”. Al fin y al cabo, los árabes y musulmanes estuvieron en la península ibérica durante 781 años, desde el inicio de la conquista en el año 711 hasta la caída de Granada en 1492 tras 10 años de guerra que acabaron, dicen, con aquello de “llora como mujer lo que no supiste defender como hombre». Buff…Bueno, dicen que esa frase nunca se dijo y la inventó un escritor, un tal Juan de Echevarria, con ganas de hacer frases líricas. A saber.
Y ahora cuatro monos mal evolucionados se ponen las manos en la cabeza cuando unos desgraciados vienen aquí en patera buscando un futuro mejor que el que le da un rey de esos que, lamentablemente, todavía hay por el mundo Facundo chupando del bote por la gracia de Dios y de su Santa madre. Pues eso, que todo cristiano sepa que en este país muchos tienen, tenemos, mil leches y una mezcla de sangre que, pese a quien pese, incluye mora, judía, italiana, etc, etc, y que su privilegiadisima situación se debe, única y exclusivamente, a qué han nacido en el lugar y momento adecuado. Ningún mérito propio. Con perdón.
Para el último día me he dejado dos “cosillas”. La primera, me levanto a las 7 de la mañana porque de 8.30 a 9.30 puedes visitar gratuitamente la Mezquita Catedral. A partir de esa hora la entrada son 15 euracos y un viajero no se puede permitir esos dispendios. Pues eso, la Mezquita, No soy yo de iglesias y catedrales pero está … ¡Què pasada! Una miscelánea genial e indescriptible que hasta parece mentira que todavía exista en un Mundo tan hipócrita, excluyente e imbécil, tanto religiosa como ideológicamente. Mis respetos por las autoridades civiles y eclesiásticas cordobesas. Para perdérselo.
Y la segunda pues mira, un capricho: me paso dos horas en los baños árabes, canviando de una piscina templada a un hamam, de ahí a otra caliente, tipo onsen japonés, para sumergirme despues en otra fria y acabar en una pisciniki de agua salada. Y …si, culpable: también un masajito relajante. Quince minutos. Sales de todo eso con la piel entre la del culito de un niño y una pansa seca, y relajado como su hubieras puesto los dedos en un enchufe. De ahí a una taberna de las mil que hay en esta ciudad, tapas, cervecita y a cubierto el resto de la tarde, que no es cuestión de que la calor accidente mis ya de por si complicadetes signos vitales.
Todo, en definitiva, un sufrir pero, qué le vamos hacer si está vida es un valle de lágrimas. Resignación cristiana.
Sigo camino…








































