Entreparéntesis: Paz… y una postdata larga.

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La violencia en el siglo XXI no es un valor aceptable. Ni contra una mujer, ni contra un hombre, ni contra un niño, ni contra un animal, ni contra un país. Y, que no expliquen cuentos porque en ningún caso hay más razones para la guerra que las económicas. Pur(t)o dinero. O pur(t)os recursos económicos, que es lo mismo.

Viajar por todo el Mundo me ha dejado una sola cosa clarísima: no hay ni un sólo país de mala gente. La aplastante mayoría del pueblo llano es esencialmente buena y solidaria. A mi me han tratado de maravilla en todos lados. 

Ahora tenemos Ucrania en las noticias. Hemos dejado atrás Myanmar y Afganistán, pero solo han desaparecido de los medios porque, esas guerras, siguen existiendo como existen las de Siria, Yemen, Palestina, Etiopía, Libia, Mali… y así hasta más de 60 guerras activas a dia de hoy. Más de la mitad de los países del Mundo están inmersos en conflictos bélicos en este mismo momento y en el mismo planeta que vivimos nosotros. Bombas, disparos, torturas, violaciones, sangre, vísceras, metralla, miseria… muchas lágrimas. No hay peligro de una Guerra Mundial. Ya estamos en una Guerra Mundial. Siempre hemos estado. «El hombre es un lobo para el hombre». 

Hay que ir con cuidadín y debemos ser firmes pero cautos con nuestras exigencias de derechos y con nuestras indignaciones. Ojito. Sólo hay un único derecho universal: vivir en paz. Ni estar sano es un derecho inalienable porque eso toca a quien toca. Pero la paz no. La paz es absolutamente exigible. Es el mínimo común exigible. ¿Exigible a quien? Pues a los políticos. Digo yo… 

Cada uno de los conflictos con armas, insisto 60 y pico hoy mismo, es un fracaso de los políticos que dirigen el país y los de sus vecinos, potencias influyentes, federaciones, confederaciones, organismos internacionales, etc, etc. Por eso podemos concluir que, en la práctica, el Mundo y todos los países que lo forman esrán, estamos, fracasando. O quizás son, somis, ciegos, sordos y/o interesados porque, no nos engañemos: el armamento da dinerito. Díselo a los fabricantes y comisionistas con o sin tarjeta, con o sin corona. 

La verdad es que me pone los pelos de punta ver a los políticos condenar «enérgicamente» una guerra mientras, encima, venden armamento al vecino. Postureo asquerosito. No condenes lo que no hay y es tu obligación conseguir.

Y no me pone nada de punta, pero si me hace una cierta gracia tristona, ver como civiles particulares que hace un mes sabían tanto de Ucrania como de química nuclear y que, si le decían que había un grupo de ucranianos o de albanokosovares en su barrio, se encerraban en casa a cal y canto en casa, hablar por los codos y escribir a discreción sobre el tema con tonos dramáticos de lástima por la masacre de moda. Espero que se trate de una evolución y, a partir de ahora, toda la sociedad se movilice igual por la próxima y por todas las guerras. 

Y mientras todos lloramos por Ucrania y clamamos contra Rusia, uno se pregunta por qué nadie a dicho nunca nada de las barbaridades que se han hecho en Dombas, por qué no se ha movilizado nada ni prácticamente nadie por Somalia, por qué no se ha iluminado ningún monumento con la bandera de Mozambique,  ni los que ahora derraman ríos de tinta jamás ha escrito sobre Sudán… 

Y así, voy nadando entre la ignorancia y la impotencia sin saber muy bien que hacer, ni qué decir, ni que escribir. 

¿Los chinos apoyan a Rusia? ¡Ah! Es que son amarillos (y malos por definición). ¿India apoya Rusia? Muy morenos esos indios. A «nosotros» nos apoyan los buenos: los americanos. Los periódicos no mienten. Y la tele y el cine tampoco. 

Pero veo a un señor catalán y muy español, que es «Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad», explicarme de qué va todo esto y… no sé. A mi es que ni el título (¡vaya pedazo de tarjeta debe tener!) ni la cara de este señor me acaba de convencer. Si le quito las gafas,… le pongo un sombrero y me recuerda al General Custer y le pongo plumas y veo a Toro Sentado. 

¿Será todo esto un intento de manipular al pueblo nuevamente y utilizar Ucrania para fortalecer la OTAN e incrementar los gastos de defensa? ¿Será, como en esas películas americanas, que está clarísimo quienes son los buenos y quienes los malos? ¿Será que hay guerras y muertos de primera y de segunda categoría? Mal vamos. Vamos mal. Los ejércitos no son necesarios. O no deberian serlo. Que no expliquen cuentos. Los políticos y el poder económico mueven fichas para derribar, instaurar y consolidar constantemente gobiernos. ¿Les hacen falta las armas? ¡No me digas! 

No hay éxitos ni héroes en la guerra. Los héroes son los que firman la paz. No hay más. 

¡PAZ!

P. D. Y después de la paz… ¿qué?

Pues progresar y crecer. Seguir agotando recursos para tener los derechos que el Mundo no tiene ninguna obligación de darnos. Comprar lavadoras, el coche que nos hace tanta ilusión, el movil que necesitamos, esa ropita tan mona, la casa de nuestros sueños en la playa, multiplicarnos a discreción, comprar esos kiwis y aguacates tan sanos, ir el fin de semana a Londres, vivir hasta los 200 años, votar y mantener a todos esos políticos que tanta falta hacen, fumar porque no lo puedo dejar, que nos suban el sueldo, que aumenten los beneficios, disfrutar de las luces de Navidad, tener una boda como Dios manda, darnos duchas calentitas, tomar un buen cafetito de Nespresso después del pollo a l’ast, …

… y que la Unesco nos declare a todos Patrimonio Intangible de la Humanidad. 

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