Chichicastenango está de Fiesta. Me queda presenciar el Palo Volador y un par de días de nuevo en Antigua para preparar la vuelta a casa. Sí, esto se acaba…
Me despierto vapuleado. Sobre todo de las lumbares, donde supongo tengo todavía los riñones. Domingo, descanso. Lo necesito porque no me hagas escoger entre las pateras de Atitlán y los autobuses de Chichicastenango pero, entre ambos, me han sacudido más que a una estera vieja. Siento el cuerpo como si me lo hubieran puesto en una lavadora industrial en un programa extra largo. Y no precisamente por lo limpito.
Guatemala me curiosea. Esto está lleno de perros callejeros, pero no he visto ni un ser humano durmiendo en la calle. Cierto que yo no salgo de noche, pero no se intuye que haya gente que aquí tenga montada una vida homeless. De vez en cuando ves un borracho que no puede ni levantarse, viene su mujer, su hijo o un vecino y se lo lleva a casa.
No sé, parece extraño, pero es que aquí las cosas son…diferentes. Da la impresión que, desde luego, hay un poder político, pero también hay un poder civil que ordena la sociedad de forma arcaica, o mejor dicho, ancestral, con cofradías, guías espirituales, hermandades, líderes ciudadanos… Vi un letrero que decía: “Negocios unidos contra la delincuencia: Ladrón capturado, ladrón vapuleado”. Y punto pelota. En Chichicastenango la policía me dijo que, si en un barrio pillaban a alguien vendiendo droga, todavía hoy lo atan en la plaza, le dan azotes con un látigo y, después, lo expulsan del pueblo. Ni policía, ni jueces, ni exquisiteces legales.
Veo, de premio de consolación, la Danza del Torito y la de los Mexicanos, porque lo del Palo Volador… va a se que no. Según la “Oficina de Turismo» debía ser hoy lunes a la 9 de la mañana y, después, también a las 8 de la noche. Ni una cosa ni la otra. A las 9, en la plaza, todavía están poniendo la estructura. Pero, lo dicho, hay otras “fuerzas” que mandan y disponen. Preguntas a uno y a otro y al de más allá y te dicen, el uno, que será a las 12, el otro, que en seguida, y el de más allá, que después de almorzar, pero que no sabe a qué hora almuerzan. Esto es Guatemala. Normalmente, en viaje siempre es recomendable preguntar por lo menos dos veces las cosas, pero aquí, si preguntas 20 veces puedes hacer pleno y obtener 21 respuestas diferentes.
Eso sí, he visto las pruebas del Palo y el espectáculo debe ser, con vestidos y máscaras, de lo mejor. Lo veré en diferido por las redes. No todo puede salir bien…
El hecho es que ya no puedo esperar más para pillar un transporte o me buscaré problemas. Hoy hay que llegar a Antigua sí o sí, y el tráfico en Chichi, ya de por sí difícil, en Fiestas es caótico. Cortan las calles sin previo aviso y se monta la de Dios es Cristo. No me quiero quedar colgado y ya tengo suficiente de Chichicastenango. A las 14.30 pongo rumbo para Antigua. La salida está cortada y el viaje me exige 3 transbordos. Llegada a las 18 horas. Sin novedad en el frente.
Antigua se valora mucho más después de haber dado la vuelta a este país. Lo que antes se veía bonito, con “peros”, ahora es excepcional sin nada que objetar. También es cierto que ahora no hay ni una décima parte de la gente que había en el Festival de las Flores, y eso se agradece. Pero, en todo caso, sus limpísimas calles empedradas, sus vetustos edificios, las casas de colores con preciosos patios y los volcanes siempre activos tienen un atractivo indudable. Sin duda alguna, está es la ciudad más bonita de Guatemala, aunque es cierto que yo no he visto el Norte y Noreste. Eso queda para otra ocasión…si pudiera ser. El Mundo es muy grande.
En todo caso, ha sido un viaje muy guapo. A contracorriente, sin visitar grandes atractivos turísticos, mezclandome con la gente, conociendo zonas poco visitadas y autènticas… Como a mi me gusta. He ido organizando las etapas sin prisas ni agobios, paso a paso, con seguridad pero con la cierta dosis de anarquía que requiere un viaje de verdad, sin grandes objetivos más que vivir y conocer. Y he vivido y conocido mucho. No he tenido accidentes ni grandes incidentes, pero todo ha estado lo suficientemente rodeado de aventura y lo he disfrutado intensamente.
Guatemala es un país económicamente pobre, pero muy rico cultural y humanamente. Gente sencilla y buena, con muchas reminiscencias mayas que todavía ordenan la sociedad tanto en lo social como en lo religioso y con una tranquila bonhomía latente. Era uno de los países que me quedó pendiente en mi Vuelta al Mundo, por culpa del Coronavirus, y ya está hecho. Cuenta saldada.
Y abracadabra…¡ZAS!, de golpe, me encuentro sentado otra vez en un aeropuerto esperando el avión de vuelta. Se acabó. ¿Se acabó? ¡Coño! ¡Si ha sido un suspiro! Que rápido pasa el tiempo ¡Por favor!…
“Si sobrevives, si persistes, canta, sueña, emborráchate. Es el tiempo del frío: ama, apresúrate. El viento de las horas barre las calles, los caminos. Los árboles esperan: tú no esperes, es el tiempo de vivir, el único”
Jaime Sabines
Pues eso. Seguimos…














































