MÁSCARAS DEL MUNDO (136). BOTEIRO.

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BOTEIRO

AUTOR: Jorge Domínguez Couso, “Minas”

MATERIAL: Madera de nogal pintada

2.024, Viana do Bolo, Ourense, Galicia, España (EUROPA)

 

El Boteiro es el personaje más representativo del carnaval de Viana do Bolo, en Ourense, una localidad de unos 3.000 habitantes situada en la Comarca conocida como el País del Bibey, situada entre dos espacios naturales icónicos (Montes do Invernadeiro y Peña Trevinca). Es uno de los Entroidos (Carnavales) más antiguos con elementos diferenciadores que lo hacen único y, aunque no está documentado, parece tener sus raíces en ritos agrícolas y ganaderos prerromanos de purificación.

Las funciones del Boteiro están ligadas al Fulión, comitiva formada por un grupo de vecinos/as tocando instrumentos tradicionales como bombos y azadas. Para apartar al público y abrir paso al Fulión, el Boteiro empuja, embiste y arrastra por el suelo, corriendo hacia delante, una pértiga de colores, la «monca», marcando así a los espectadores el espacio que debe quedar libre. 

También trota para hacer sonar las esquilas o efectúa saltos apoyándose en la «monca». 

La careta del Boteiro se compone de dos partes: la parte superior, la pantalla, está hecha de un armazón de hierro que se recubre con cientos de tiras de papel de seda de colores; en la parte inferior se sitúa la máscara de madera que va fijada a la estructura metálica mediante una especie de casco. La expresión de la máscara del Boteiro suele oscilar entre la burla, con sonrisas socarronas de dientes bien marcados, y la agresividad con afán de intimidar e infundir miedo, con presencia de reptiles en la comisura de la boca. La tradición más extendida es que la cara se pinte de color negro. En los laterales de la máscara de madera hay dos correas de cuero que ciñen la careta al cuello del boteiro y que quedan ocultas bajo varios pliegues de papel de seda que hacen la función de pelo.

Desde los años 80, las «comparsas» (compañías teatrales de vecinos) fueron viniendo a menos por falta de jóvenes hasta desaparecer en los años 90. Es ahí cuando los trajes de los «vellos de esquilas» de las comparsas pasaron a utilizarse con el Fulión y los Boteiros. Por eso el Boteiro de hoy es un calco sofisticado de la vestimenta de los vellos de esquilas con las funciones de los antiguos Boteiros de los pueblos.

Mi agradecimiento a Jorge Domínguez, “Minas”, y a Pedro Basalo por su ayuda en esta catalogación.

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