MASCARAS DEL MUNDO (156 y 157). La Negra y el Viejo (Insurrectos) .

0
388

LA NEGRA Y EL VIEJO (INSURRECTOS)

Negra (156) Viejo (157)

Autora: Lucila Gaitán

Material: cedazo y tela.

2.025, Masaya, Nicaragua (AMÉRICA)

 

Unos dicen que el origen del Baile de Negras está en los indígenas de Monimbó que ridiculizaban las afectaciones de los colonizadores españoles usando, para mantener el incógnito, máscaras de madera negra. Según el historiador Silvio Ortega, los Bailes de Negras, en su forma actual, datan de comienzos del siglo XX, que fuè cuando, para hacer las máscaras, se sustituyó la madera por cedazo.

En todo caso se trata de un baile teatralizado al son de la marimba que se representa en noviembre de cada año. Su nombre no hace referencia a etnias de raza negra, sino a que el danzante va de incógnito, ocultando su personalidad.

Tanto los roles masculinos como femeninos están representados por hombres. Ortega explica que la tradición es que las parejas estén conformadas por varones porque es ahí donde se subraya el protagonismo de la máscara. “La máscara en esta danza se ha vuelto objeto de un ritual solemne, mágico-religioso, porque la máscara en si es el personaje central”.

Sin embargo, en el caso de estás máscaras su historia no queda en el seno de la tradición a la que pertenecen. Doña Lucila Gaitán, autora de estas piezas, tiene una gran historia.

Su marido era José del Carmen Suazo, uno de los pioneros en la creación de las máscaras de cedazo que se utilizan en las fiestas de San Jerónimo para el Baile de Negras. Cuando en febrero de 1978 la comunidad de Monimbó se insurreccionó contra la dictadura somocista, los jóvenes que se enfrentaban a la Guardia Nacional recurrieron a esas máscaras para ocultar su identidad en los combates callejeros y esas máscaras se convirtieron en el símbolo de esa insurrección. Por eso, la Guardia llegó a pensar que José del Carmen era uno de los promotores de los levantamientos en contra de la dictadura. Tras el triunfo revolucionario, el nombre de Monimbó quedó plasmado en la historia de la insurrección, al igual que el del hombre que con su arte salvo a muchos de la represión.

Cuando murió Don Jose, hace casi 20 años, decidió seguir con ese trabajo que había aprendido de su marido, y hoy es ella quien da vida a esos, como decíamos, ya más que máscaras, icónos de la insurrección de un pueblo contra la dictadura.

Show more
image

image

Show more
image

image

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí