MASCARAS DEL MUNDO (158 y 159). Güegüense tradicional. Güegüense y Macho Ratón.

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GÜEGÜENSE TRADICIONAL

Gueguense (158) Macho Ratón (159)

Autor: José Arsenio Lopez

Material: madera de cedro (?)

Segunda mitad siglo XX, Diriamba, Nicaragua (AMERICA)

 

«Atiendan señores. Pongan atención. Aquí el hábil Gueguense va a entrar en acción. Son muchas fantasías, pronto ya verán, en medio de la alegría, de las fiestas patronales, todos gozarán»

La UNESCO, que inscribió el Gueguense en 2008 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, dice sobre esta obra que es un drama satírico expresión virulenta de protesta contra el dominio colonial. Se representa el día de la fiesta de San Sebastián, santo patrón de la ciudad de Diriamba, en la provincia nicaragüense de Carazo.

El Güegüense o Macho Ratón, combina el teatro, la danza y la música. La historia trata del encuentro entre las autoridades coloniales españolas y los nativos americanos, representados particularmente por un personaje central, el Güegüense. Este se defiende de las acusaciones lanzadas contra él por las autoridades coloniales gracias a una serie de estratagemas verbales. En lugar de enfrentarse directamente o desafiar a la autoridad, procura mostrarse siempre cooperativo y conciliador, mientras recurre a artimañas para socavar la autoridad española.

Los espectáculos son representados generalmente por ocho personajes principales acompañados de bailarines y de un conjunto de violines, guitarras y tambores.

Antiguamente en las máscaras no existían caracterizaciones de personajes individuales. Nativos y españoles portaban la misma máscara, rubia con ojos azules, y los machos eran mucho más sencillos. La diferenciación concreta venía dada por la vestimenta y, especialmente, por los sombreros.

Este personaje es tan popular que los nicaragüenses han acuñado la expresión: “poner cara de Güegüense” para referirse a alguien que aparenta someterse a la autoridad, mientras trata sutilmente de socavarla.

Don José López fue mascarero, director, mayordomo y actor del Güegüense junto a José Daniel Gutiérrez “Chilamate”, preservadores de la tradición en su forma más tradicional, cuando todos los participantes eran “promesantes” y devotos de San Sebastian. Desde 1885 hasta 1949, su bisabuelo Onofre Romero ya había interpretado al Güegüense en la representación callejera y su nieto, autor de estás piezas, retomó la tradición para pagar una promesa al santo interpretando a Don Forsico, hijo del Güegüense en la obra.

Nuestros agradecimiento a Cela del Carmen López Garcia, hija de D. José, a sus hermanos, y a su nieto Mylvian Lopez al que tuve el gusto de conocer en Diriamba, por hacer posible que estás reliquias del pasado formen parte de la colección. Un honor.

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