ICHAPEKENE PIESTA
Achu (173), Achu desdentado (174) e Ichini (175).
AUTOR.- Freddy Teco Inchu (Achus) y Francisco Vela (Ichini)
MATERIAL.- Madera (mara y «perea negra»)
Principios siglo XXI, San Ignacio de Moxos, Bolivia (AMÉRICA)
Ichapekene Piesta en San Ignacio de Moxos, Bolivia, fue Inscrito por Unesco en 2012 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Es una festividad en relación con el mito fundacional moxeño de la victoria jesuítica en sincretismo con creencias y tradiciones indígenas. Los festejos empiezan en mayo con fuegos artificiales y alabanzas, y prosiguen durante dos meses con la culminación el día 31 de julio, festividad del fundador de la Compañía de Jesús y santo patrono de la población, Ignacio de Loyola. San Ignacio provenía de una familia noble e hizo carrera militar. Durante la guerra contra los franceses fue gravemente herido y la proximidad a la muerte le hizo cuestionar los valores mundanos iniciando su conversión espiritual.
La principal representación de la victoria de San Ignacio consiste en una representación escénica y ritual en la que doce guerreros con tocados de plumas desfilan y combaten a los guardianes de la Santa Bandera, “señores” de los bosques y las aguas.
Toda la celebración es un acto de fe de los moxeños para reafirmar el cristianismo en presencia de sus espíritus ancestrales. En la procesión principal participan 48 grupos disfrazados con máscaras de ancestros y animales como expresiones de respeto a la naturaleza y música originaria en las misiones jesuíticas.
Los Achus son unos personajes muy presentes estos días y su danza es importante en la fiesta. Son hombres vestidos con camisa o chamarra de saco negra y pantalón que cubren su rostro con una máscara de madera. Llevan sobre la cabeza un sombrero de cuero crudo, ala ancha y, coronando la copa, una estructura que entra en juego en la noche cuando los achus hacen surgir de sus sombreros bengalas y petardos que simbolizan el don de la luz y la clarividencia para vivir en armonía con la biodiversidad.
Representan a sus antepasados espíritus del bosque, figuras clave en las culturas de los pueblos indígenas moxeños.
Otros personajes imprescindibles son lo Ichinis o Tigres. La danza Ichini parece se basa en creencias y mitos respecto a un hombre que se convierte en tigre. Cuando los primeros españoles vieron el jaguar en la selva amazónica lo llamaron tigre, y así se le denomina todavía en muchos lugares de Hispanoamérica. En la época de la fundación de San Ignacio era venerado como dios supremo.
El Gran Cabildo Indígenal cuida de la preservación de esta maravilla cultural de acuerdo con sus usos y costumbres.














