PARACHICO BARBADO
AUTOR: Francisco Javier Moreno Vázquez
MATERIAL: Madera de cedro, ojos de vidrio y pestañas de puntas de pelo de res, pintura al óleo y pigmentos
2.025, Chiapas de Corzo, México (AMÉRICA)
Los Parachicos es una danza que se celebra cada año, del 4 al 23 de enero durante la «Fiesta Grande» de Chiapas de Corzo en honor a Nuestro Señor de Esquipulas, San Antonio Abad y, especialmente, a San Sebastian. Fué Inscrita en 2010 por UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
Con máscaras de madera, tocados con monteras y vestidos con sarapes, chalinas, bordados y listones de colores, y tocando unas sonajas de hojalata llamadas “chinchines”, los danzantes recorren Chiapas portando las imágenes santas y visitando diversos lugares de culto.
La técnica tradicional de fabricación de esta pieza, pulida con esófago de res como mandan los cánones, se transmite de generación en generación, desde la talla y el secado de la madera para fabricarlas hasta el esculpido y la ornamentación final.
La máscara de Parachico representa la típica imagen que el indígena tenía del español: frente amplia, patilla rizada, nariz recta y afilada, ojos claros y mejillas sonrojadas. Ttiene dos presentaciones: la tradicional y la barbada y, a partir de ahí, siempre con el respeto que merece, cada máscara tiene sus propios rasgos de acuerdo con la tradición de Chiapa de Corzo y, naturalmente, la imaginación y pericia del tallador,
En casi todas las versiones sobre el origen de los Parachicos aparece doña María Angulo, una española rica que fue a Chiapa de Corzo a buscar cura para su hijo enfermo. Una de las leyendas dice que, en agradecimiento por haber encontrado esta cura para su hijo en las aguas termales de Cumbujullú, la mujer volvió tiempos después a Chiapa de Corzo con víveres cuando se enteró de que allí hizo estragos una plaga de langostas y una posterior epidemia. Los lugareños entonces danzaron «para el chico». Sin embargo, la palabra parachico proviene de la lengua chiapa, perteneciente a la familia mangue, y significa «júbilo».
El último día de la Fiesta Grande tiene lugar una misa de despedida. Todos hacen una valla para el paso de la imagen de San Sebastián. Los parachicos llegan al altar para danzar en silencio y después arrodillarse, pero enseguida la música, los vítores, los movimientos de los sarapes multicolores y las máscaras vuelven a llenar de magia el lugar.












