BUGIO
Autor: Manuel António da Silva Pinto Suzano, “Palheira”
Material: Papier maché
2025, Sobrado, Valongo, Portugal (EUROPA)
Las fiestas de moros y cristianos fueron numerosas en el noroeste peninsular —Galicia, Asturias, León, Zamora y Norte de Portugal—, como lo son en otros muchos lugares de España, de América como México, Perú, Bolivia, etc., en EE.UU. (Nuevo México), y en otros que fueron colonia portuguesa o española como Santo Tomé o Filipinas.
La Bugiada y Mouriscada de Sobrado, es una morisma que se celebra cada 24 de junio en honor a San Juan Bautista, en Sobrado, municipio de Valongo, en el área metropolitana de Porto. Es una tradición que desarrolla la clásica lucha de contrarios, en este caso entre los cristianos, bugios, y los moros, mourisqueiros.
La Bugiada escenificaca una leyenda que cuenta como la hija del rey de los moros, el Reimoeiro, enferma gravemente y, desahuciada, pide prestada la imagen milagrosa de San Juan a los cristianos. La joven mejora, pero el Reimoeiro se niega a devolver la imagen. Comienza la guerra y los moros apresan al Velho da Bugiada. Cuando parece todo perdido y se ha castigado la generosidad, San Juan envía una serpiente gigantesca que provoca la huida de los moros y la liberación de los cristianos. Se restablece el orden y triunfa el bien.
La fiesta callejera es muy participativa. Los bugios, que se cuentan por cientos, van enmascarados y vestidos con llamativas ropas.
A las 10 de la mañana se celebra la “Cena”, una comida para ambos bandos en estancias separadas, ya que el rito impide que los grupos se reúnan “antes de la batalla”.
La “Danza de Entrada” de los Mourisqueirios, al son del Himno de San Juan, supone el inicio de las “hostilidades”, aunque no será hasta el final de la tarde, al negarse los moros a devolver la imagen, cuando estalle el conflicto.
Entre los diferentes y extenuantes bailes, representaciones y desfiles, se suceden rituales por todo el pueblo: la arada en la plaza, la danza del ciego o sapateirada, el baile de los zapateros y esbozos de crítica social.
La tradición se ha transmitido oralmente entre generaciones ya que no existen escritos al respecto, pero desde el 2014, el Centro de Documentación de la Bugiada y Mouriscada está haciendo una magnífica labor para su estudio y preservación.
Nuestro agradecimiento a M.ª Pilar Panero y Antonio Tiza, estudiosos de las máscaras del noroeste peninsular, por su ayuda en la adquisición y catalogación de esta pieza.












