VOLANTE
Autor: Xosé Manuel Seisas Ares
Material: papel de periódico y tela
2025, Santiago da Riba, Chantada (Lugo), España (EUROPA)
El Entroido Ribeirao se celebraba en varios lugares de la Ribeira Sacra y hoy día se conserva en Santiago da Riba.
En Chantada, las festividades se inauguran el Domingo lambedeiro con un pasacalles que se inicia en la Plaza de Santa Ana. Numerosas personas con disfraces de animales recorren las calles simbolizando el fin del período de hibernación y el renacimiento cíclico. Este desfile cuenta con la participación de Entroidos de distintas localidades reforzando el carácter intercultural y comunitario de la celebración.
El Domingo corredoiro los tradicionales volantes y peliqueiros llenan las calles y se llevan a cabo los juegos populares y las representaciones teatrales conocidas como oficios.
Los oficios son representaciones teatrales breves de carácter satírico sobre temas de actualidad y aspectos de la vida cotidiana. Son protagonizadas por personajes mudos, denominados mecos, quienes mediante gestos y movimientos expresivos transmiten el contenido humorístico o crítico propio de estas piezas.
Los volantes portan sobre la cabeza los característicos puchos, unos imponentes gorros que, según la tradición, evocan la forma del camarín de la Virgen, y de estos cuelgan numerosas cintas —colonias— de variado colorido. Sobre los hombros lucen un pañuelo portugués y llevan ceñido un cinturón de cuero con veinticuatro campanillas que añaden un componente sonoro característico a la celebración.
Los peliqueiros, con indumentaria de aspecto harapiento compuesta por ropas viejas, suelen cubrir el rostro y la cabeza con una careta de piel y, en la parte posterior de su vestimenta, llevan una gran campana procedente del yugo de los bueyes. Además, portan una pelliza, elemento al que deben su denominación. El peliqueiro abre paso a los volantes valiéndose de una correa de cuero con la que marca simbólicamente su autoridad.
Para la construcción de la máscara se utiliza un molde de madera que da forma de rostro a los materiales. Se prepara un engrudo con harina y agua templada y se aplica sobre una primera hoja de periódico y, después, sobre una tela, una segunda y una tercera. Se colocan sobre el molde llamado forma, se atan colocando trozos de espigas de maíz para darle la forma a nariz y ojos, se mete al horno y ya cocida se saca y se le aplica una capa de yema. Después se le hacen los agujeros de ojos, boca y nariz con un hierro candente. Se pueden pintar de negro o dejarlas con el papel a la vista.










