NGAG-PAS. MANI RIMDU
AUTOR: Dawa Forje Tamang
MATERIAL: Madera pintada
2.025, Nepal (ASIA)
Durante las danzas del Mani Rimdu, casi todas enmascaradas y descritas como un drama en trece actos, aunque cada acto es una danza realizada como una unidad independiente, se transmiten las enseñanzas budistas y las fuerzas positivas luchan contra las del desorden. Estos bailes ceremoniales sólo se realizan durante Mani Rimdu porque se consideran sagrados y no un entretenimiento, aunque en la realidad es una miscelánea de todo ello.
Las máscaras del Mani Rimdu se consideran objetos sagrados y, utilizadas durante mucho tiempo, se cree que adquieren el poder de las divinidades que representan y tienen vida propia. Parece que, en origen, se hacían, con un molde de arcilla que, cuando se seca, recubren con capas de ropa encoladas. Después las pintan y las adornan con pelo de cola de yak, cintas y pañuelos. Otras, cómo estas de la colección, se hacen de madera tallada.
Algunos de los asistentes a las danzas enmascaradas consideran que estás les preparan para la muerte al presentarles la apariencia y las maneras de los seres que encontrarán en ese momento.
Está máscaras representan los Citipati/Chitipati/Señores del Cementerio Universal/Ngag-pas. También hemos visto que son conocidos con otros nombres como Rurang. Ya nos hemos referido a la extraordinaria dificultad de estudiar y catalogar máscaras de origen tibetano.
La Danza de la Liberación es quizás el acto central de la danza sacra. Las figuras de esqueleto recuerdan la naturaleza transitoria de la existencia humana. Dos Ngag-pas hacen una invocación mística, atraen a los demonios y los atrapan en una pequeña figura de masa. Rinpoche llama a los demonios atrapados en el ceremonial quemados en una pira como ofrenda a los dioses a los que se pide que liberen al Mundo de la maldad. Rinpoche, por compasión hasta por los demonios, los envía a la sapiencia del reino. Los demonios del odio, de la codicia y de la ignorancia mueren y los señores del cementerio llevan sus cadáveres a los dioses de las Mandalas enterrando sus cenizas bajo una losa del patio del templo.
Mi más sincero agradecimiento a Lluís Belvis, cónsul honorario de Nepal en Barcelona, sin cuya intermediación y colaboración hubiera sido impensable que está completa representación de las máscaras utilizadas en el Mani Rimdu se hubiera podido incorporar a la colección Alas y Viento de máscaras del Mundo.











