CAMPINA
AUTOR: Mario de Jesús de Almeida
MATERIAL: Cartón y aluminio pintados, madera, piel de oveja y cintas de nylon
2025, Lagoa, Mira, Portugal (EUROPA)
94 x 90 x 38 cm.
La fiesta de los Caretos da Lagoa, celebrada en Mira, costa central de Portugal, constituye una manifestación carnavalesca de origen incierto cuya continuidad histórica le confiere un notable valor cultural y simbólico, conservando rasgos que remiten a rituales de fertilidad, renovación y transición estacional. En ese sentido, el Carnaval aparece como un tiempo liminal en el que se suspenden temporalmente las normas cotidianas para dar paso al desorden ritual, la inversión de roles y la expresividad colectiva. La máscara desempeña una función central, ocultando la identidad del portador y, al mismo tiempo, otorgandole un poder simbólico asociado a figuras sobrenaturales, diabólicas o fecundantes.
En Lagoa, los Caretos se caracterizan por su indumentaria singular: faldas rojas, delantal blanco bordado, camisa blanca, cintas, cinturón cruzado con cascabeles, cencerros y la máscara con cuernos denominada campina, de colores vivos y rasgos grotescos. Este atuendo no solo produce un fuerte impacto visual, sino que refuerza la dimensión ambivalente de la fiesta, en la que se combinan lo burlesco, lo erótico y lo transgresor. Tradicionalmente, los participantes eran jóvenes solteros del lugar, y su intervención en la fiesta funcionaba como un rito de paso hacia la edad adulta.
La celebración se desarrolla en varios momentos del período carnavalesco, especialmente durante el Domingo Gordo y el Martes de Carnaval. El grupo recorre distintos núcleos del concejo y del entorno de Mira entre bromas y persecuciones, deteniéndose con frecuencia en las casas para recibir comida o bebida. El almuerzo colectivo, preparado según la costumbre por los hombres del pueblo, constituye otro momento de sociabilidad y reafirmación identitaria. La fiesta se convierte así en una experiencia compartida por varias generaciones garantizando su transmisión y continuidad.
A lo largo del siglo XX, la práctica conoció prohibiciones, transformaciones y periodos de interrupción, especialmente durante el Estado Novo, cuando las autoridades reprimieron estas manifestaciones populares. Tras la restauración democrática, la fiesta recuperó su vigor y se reactivó con nuevos participantes, incluyendo niños y hombres casados. Esta ampliación del grupo refleja tanto la adaptación de la tradición a las transformaciones sociales como su capacidad para seguir funcionando como emblema local. En el presente, los Caretos da Lagoa son una forma viva de patrimonio inmaterial que articula memoria, identidad, pertenencia y renovación cultural.
En conjunto, la fiesta expresa la persistencia de una lógica ritual antigua integrada en el calendario carnavalesco cristiano, pero nunca plenamente absorbida por él.










