MÁSCARAS DEL MUNDO (210). Mutul.

0
24

MUTUL ((Căluș)

Autor: Gabriel Bătrânu

Material: Lana sintética, pelo sintético, lana y plástico

2005, Mârșa, Giurgiu, Rumanía (EUROPA)

El Căluș es un ritual practicado en diversas regiones del sur de Rumanía, especialmente en Oltenia, durante el período de Pentecostés o Rusalii. Esta máscara, llegada a esta colección por la mediación de la profesora Adelina Dogaru de la Universidad de Bucarest, fue bailada por Gabriel Bătrânu durante 17 años en Mârșa, en región histórica de Muntenia, que es parte de la Valaquia.

Aunque suele presentarse como una danza tradicional, constituye una manifestación compleja en la que convergen música, movimiento, creencia, protección, curación y fertilidad. Su eficacia simbólica se relaciona con la necesidad de proteger a la comunidad frente a las Iele, entidades femeninas sobrenaturales capaces de provocar enfermedad, desorientación o estados de posesión en quienes transgreden las prohibiciones del tiempo sagrado. Los protagonistas del ritual son los călușari, un grupo masculino cerrado y jerarquizado dirigido por el vătaf. La pertenencia al grupo implica obediencia, disciplina y respeto por determinadas normas de conducta, silencio y pureza ritual.

Los danzantes visten indumentaria ceremonial con elementos protectores y portan bastones, campanas, una bandera y, en algunas variantes, plantas apotropaicas como el ajo, la sal y el ajenjo que contribuyen a delimitar el espacio ritual y a reforzar la capacidad protectora del grupo. Durante varios días, los călușari recorren casas, calles y espacios públicos de la comunidad ejecutando coreografías precisas acompañadas por música y golpes de bastón.

La danza expresa una lucha simbólica contra fuerzas negativas favoreciendo la salud, la fertilidad de los campos, la prosperidad familiar y la cohesión social.

Junto a danzantes y vătaf, destaca la figura del Mute (mudo), personaje enmascarado que no habla, suele vestir como una mujer y porta una espada y un falo de madera. Sus gestos obscenos, burlas y provocaciones introducen una dimensión cómica y transgresora pero su función no se limita a entretener: delimita el espacio ritual, consagra objetos, estimula la participación del público y encarna la alteración temporal del orden social. Su ambigüedad permite relacionar fertilidad, sexualidad, desorden y renovación. El ritual culmina en ocasiones con la hora mare, una danza colectiva que incorpora a los espectadores. Después, los călușari reciben alimentos, bebidas y dinero, mientras que el ajo y la sal pueden conservarse o repartirse como elementos benéficos.

En la actualidad, el Căluș se integra también en festivales, representaciones escénicas y políticas de patrimonialización, y su importancia cultural ha sido reconocida internacionalmente mediante su inscripción, en 2008, en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí