Lo mejor será que bailemos
¿Y que nos juzguen de locos Señor conejo?
¿Usted conoce cuerdos felices?
Tiene razón, ¡Bailemos!
Alicia en el País de las Maravillas. Lewis Carroll.
Siempre me ha encantado esa escena de Alicia. Lewis Carroll debió ser todo un personaje. Un verdadero filósofo. Pues eso, yo sigo, feliz, con mi locura: viajar.
Por culpa del coronavirus tuve que recortar un pelín mi Vuelta al Mundo y me quedaron algunas “etapas perdidas”. Ya he recuperado alguna de aquellas etapas como México, EE.UU. e Islandia, que considerè como parte y broche final de aquella Vuelta al Mundo. También fui a Guatemala, que igualmente me había quedado colgada por el «bicho» y todavía me queda una última suelta: Nicaragua. Y ahí me voy, con algunos añitos de más pero las mismas ganas.
Managua es una capital de más de millón y medio de habitantes y yo ya he visto demasiadas capitales. Como no me gustan mucho, procuro evitarlas. Al final, tienden todas a parecerse. Así que duermo allí la primera noche, al aterrizar, y me largo a Diriamba, mi primer objetivo.
Diriamba, a 40 km de Managua, un pueblo de unos 70.000 habitantes en el departamento de Carazo, está orgullosa de sí misma sobre todo por dos cosas: porque allí nació Sheynnis Alondra Palacios Cornejo, flamante Miss Universo 2023, y porque, dicen, esta fuè y es la cuna de “El Gueguense”. Lo primero está certificado y no se lo niega nadie, pero lo segundo ya es más discutido.
El Gueguense, inscrito en 2008 por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es una obra teatral datada a principios del siglo XVIII, considerada como la primera obra de la literatura nicaragüense y, según algunos, también la primera obra teatral en América, aunque en eso también tendría algo que decir, por ejemplo, el Rabinal Achí de la vecina Guatemala. Se trata de una obra sarcástica de protesta contra el dominio colonial español, y se realiza cada año en las festividades en honor a San Sebastián, santo patrono de Diriamba. Su lengua primigenia de representación era el náhuatl local.
Los estudiosos del tema sitúan el nacimiento de esa tradición en algún pueblo sin concretar entre Carazo y Granada. Yo ni quito ni pongo rey porque ese tipo de discusiones me recuerdan lo del huevo y la gallina y sostengo que es imposible saber con absoluta certeza el origen de tradiciones culturales ancestrales. Y ni falta que hace porque, normalmente, en las cosas importantes se producen colaboraciones necesarias que abarcan zonas geográficas amplias.
La obra se representaba como teatro callejero, en las mismas narices de las autoridades coloniales españolas civiles y militares…y los actores cubrían sus rostros con máscaras. Obvio que el primer objetivo del viaje es hacerme con alguna de esas máscaras para la colección. Toca investigar y patear la calle.
Diriamba tiene una rica cultura popular reconocida internacionalmente pero, como pueblo, tiene poco atractivo. Para ponernos en situación debemos pensar que algunos sostienen que Nicaragua es el segundo país más pobre de América, después de Haití, e intentar superar a Haití en miseria es, más que impensable, imposible. A mí no me cuadra porque por aquí hay mucho coche de media y alta gama, no se ven muchos mendigos por la calle (y al que ves es más por alcoholismo que por cualquier otra miseria), y la sensación es de absoluta seguridad.
La verdad es que hay estadísticas de todo tipo y para todos los gustos e intereses pero, a pesar de que Nicaragua es un país rico en recursos naturales, como siempre las guerras, en este caso contra españoles mexicanos, ingleses, alemanes, americanos y, sobre todo, de unos contra otros entre ellos mismos, han tenido al país muy machacado. Ya entrados en el siglo XX la dictadura de los Somoza también los tuvo “entretenidos” hasta pasados los 70, con un cierto auge económico, más para unos pocos que para el pueblo llano, pero el terremoto del 72, una corrupción salvaje y más y más guerra, no les ha dejado levantar cabeza. Y el siglo XXI ha seguido la misma tendencia, más o menos, y parece que el país no puede salir de esa situación económica de estricta supervivencia.
A partir de ahí, estamos hablando de pueblos, no a nivel africano, pero pobres, con un calor de selva en verano, mucha lluvia en invierno y con poquitos servicios y suministros desde el punto de vista occidental. Lo básico y gracias. Mientras haya arroz y frijoles, todo va bien. Igualito que en Europa, vamos. Sabido es que si a un blanquito más o menos burgués le dices, por ejemplo, que lo básico es el agua, pero no lo es el agua caliente, rompe a llorar desconsoladamente dándose golpes en el pecho con desgarradores gritos de «¡Què habrè hecho yo para merecer este infierno, Dios!».
Pues bien, a pesar de eso, de vivir con lo básico, por lo menos hasta el momento, solo me he encontrado con gente amable, hospitalaria y servicial, lo cual tiene mérito, porque el occidental llorica ni suele ser amable, ni hospitalario, ni mucho menos servicial. En mi opinión, más bien tan cabronazo como puede para mantener y mejorar su egoísta nivel de consumismo y «confort».
En Diriamba me dedico prácticamente en exclusividad al tema máscaras, con la excepción de una jornada sabatina de excursión de 3 o 4 horitas a pié hasta los pueblos vecinos de Dolores y Jinotepe, quizás un pelín más arregladitos que Diriamba y, al día siguiente, callejeo dominguero tranquilote para dar gusto a los sentidos en el mercado. Me encantan los mercados…
Y lo de las máscaras, pues ya están localizadas y encargadas y habrá que volver a buscarlas al final. O no tan al final, porque el 19 y el 20 de enero se celebra en Diriamba San Sebastián, la fiesta religiosa y popular donde ya he dicho se representa El Gueguense, y… ya vemos. Si todo va bien andaré por aquí en esos días y lo explicaré entonces. Mientras tanto habrá que conocer el resto de Nicaragua, a poder ser de cabo a rabo. Faltan 3 semanas bien buenas para esas fechas y, de entrada, me voy a Masaya.
Acelerando…




































POBRES PERO LIMPIOS SI QUE VE 👍
Bona gent 🙂