Veo Ciudad de Panamá de noche, viniendo del aeropuerto. Un casco antiguo totalmente nuevo, para goce de turistas que buscan historia que no es entre tacos mejicanos, pizza italiana, sangría española y mojitos cubanos, rascacielos de apartamentos tipo Miami, un canal en continua construcción por empresas chinas concesionarias y na más. Yo me voy directo a las afueras, a La Chorrera.
La Chorrera es uno de esos lugares en que un asentamiento se va convirtiendo en ciudad, sin alma y sin darse cuenta, ganando la carrera a la selva. Poco que ver pero mucho que hacer porque a esta zona vengo, de entrada, a buscar unas máscaras muy especiales de una tradición cultural de Corpus Christi, el Gran Diablo de La Chorrera. Y…ahora es Corpus Christi.
El clima es de crucifixión. Más de 30 grados de calor y 90% de humedad hacen de las mañanas el calvario y, por la tarde, el océano se da la vuelta del revés y cae a la tierra en un diluvio de 15 o 20 minutos, te pille donde te pille. Cuestión de calcular bien, y aún así…
Excursión al Chorro de la Chorrera, una bonita catarata. Son, entre pitos y flautas, 4 horas bajo un sol de justicia. Marea. En realidad, los cálculos son fáciles: a las 8 de la mañana has de empezar a caminar y, máximísimo, a las 13 horas has de ponerte a cubierto. A cubierto del sol y/o la lluvia. Todo lo que no sea eso es peligro de colapso, golpe de calor, bajada de tensión o azucar y corte de digestión.
Y llega el día de Corpus. Los diablos realizan delante del arcángel una danza teatralizada, perfectamente sincronizada e intensa, que ejecutan entre gruñidos y cascabeleos. Algunos con más gracia y otros con menos, pero en todo caso con sentido. Los danzantes bailan como agujas tejiendo al aire o piezas de una máquina bien engrasada, al son de 2 guías y a las órdenes de un Diablo Mayor y un Capitán. Una mezcla de tradición, religión, hermandad y, desde luego, juerga. Típica danza de las mil variedades de escenificación de la lucha entre el Bien y el Mal, en este caso con máscaras de dragón, saurio y otros animales demoníacos.
Mi máscara se está haciendo o, como dicen por aquí, se está alistando…Hacemos buenas migas con el mascarero, Jovan, y toda su familia. Las máscaras siempre ayudan a hacer amigos y que los viajes sean auténticos.
Primer autobús, a ritmo de salsa, marchando segunda parte mascarera: Colón. Caribe.
Sí, sí, esta ciudad es muy mucho Caribe, una ciudad que se nota que algo fue pero ya no es. Ahora es miseria en estado de derribo y peligro de extinción. Exótica, si, todo lo exótica que puede ser la decrepitud, pero poco más. Por comparar y buscar similitudes, recuerda quizás a Cuba pero, no se, Cuba es mucha Cuba, no se si me explico…
Caminar por aquí también es pasadísimo por el clima, con una gravedad densa como la de la luna pero al contrario, y peligroso porque esto es territorio de bandas que se disputan a tiros el territorio de distribución de drogas y hay un índice de criminalidad de agárrate y no te menees. A la que empieza a oscurecer, en la calle nadie te ha llamado ni tienes nada bueno que esperar.
Y el tráfico por aquí, y dicen que en todo Panamá,…¡Madre de Dios y del Amor Hermoso! El “tranque” le llaman. Una trampa. Del tranque en parte es la culpa de que quedar a una hora determinada con un panameño sea de las actividades más indeterminadas que puedes hacer por estos lares. Eso y la calma que los panameños tienen bien agarrada de natural en el cuerpo. “Relax” te dicen. No es mal consejo, porque eso de que la puntualidad es respeto, la responsabilidad es ley y toda la pesca, en Europa tampoco es que nos lleve a muy buena vida. Habrá que tomárselo con filosofía… Sin problemas.
En un pim pam pum ya tengo mi máscara de Diablo Congo o Diablo Tun Tun. La Danza del Diablo Congo es otra teatralización de la lucha entre el Bien y el Mal que se baila, como mínimo, desde hace 500 años, rememorando la resistencia de los esclavos originarios de África contra los españoles y, a la vez, mofándose de los esclavistas de la época. Los nativos trasladaron la representación del diablo hacia quienes les oprimían y esclavizaban y, en este sentido, el diablo es, por definición derivada, el español. A pesar de eso, hoy día, somos muy queridos por aquí. Pelillos a la mar. Historia. Pasado. Pero tampoco te pongas muy flamenco por si acaso, que lo que aquí hicieron nuestros tataratatarabuelos fue de órdago.
El concepto “Congo” parece, obviamente, que hace referencia a ese país africano. Los esclavos provenían especialmente de países del África Occidental y Central como Zaire, antes conocida como Congo Belga y, aún más antes, dividido en reinos siendo el más destacado el Reino del Congo.
El hombre es un lobo para el hombre ¡Mira que ha hecho barbaridades la Humanidad! Y lo peor es que las sigue haciendo. Bestias. El Mal tiene muchas caras y el diablo es un especialista en disfraces. Mucho salvaje miserable con medallas de héroe y banda de honor.
Vuelvo a La Chorrera, ducha reconfortante y, como quien dice, a partir de aquí, ya encauzado el tema mascarero, empieza el viaje más “de verdad”. Próximo destino, El Valle de Antón. Relax.











































