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Cajón de Sastre: Vuelta al Mundo (y 3ª parte). Momentos.

 

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Entre paréntesis. Pues… He dado una Vuelta al Mundo.

Mi abuela me decía:

«En la vida ni se gana ni se pierde, ni se fracasa ni se triunfa. En la vida se aprende, se crece, se descubre, se escribe, se borra.  Y se reescribe otra vez, se hila, se deshila y se vuelve a hilar.

El día que comprendí que lo único que me voy a llevar es lo que vivo, empecé a vivir lo que me quiero llevar».

Poesía Purépecha – Anónimo.

 

Ya está. He acabado mi Vuelta al Mundo ¡Madre de Dios del Amor Hermoso y el Socorro Universal!… Ha sido una gozada. No sé si es extraño pero, la verdad, confieso que ahora ya tenía prisa. Faltaba muy poco para cumplir el plan que me había propuesto, con excepciones y variaciones desde luego, y notaba dentro de mi mismo que este viaje y esta etapa de vida se estaba acabando. Todo tiene un principio y un fin y hay que cerrar «temas». Con los sueños también pasa eso de «Dejar salir antes de entrar».

Ya me lo decía mi madre, aunque dudo que se refiriera a esto: «Nene, tu llegaràs lejos»…

Han sido algo así como 24 meses, más de 700 días, 30 países de 5 continentes, montañas y volcanes, mares, ríos y lagos, ciudades, bosques, selvas, cañones y desiertos, miles y miles de kilómetros en todo tipo de medios de transporte… Londres, el Transiberiano, el Kumano Kodo, La Cordillera, la terra ingognita de Ha Giang, Ratanakiri, la selva de Nam Ha, el lago Inle, Bangkok, Tasmania, el volcan Taranaki, la Selva Negra, el Mediterraneo, La Capadocia, la Depresión de Danakil y Harar, los montes Kenia y Kilimanjaro, Gurué, las playas de Ifaty, Hermanus, Buenos Aires, la Chapada Diamantina, la Ciudad Perdida de Santa Marta, la ruta Quilotoa, Lisboa y Oporto, Veracruz y la Sierra Madre, el Gran Cañón, Reikiavik y sus auroras boreales….bufffff… Se dice pronto.

Dar la Vuelta al Mundo ni es fácil, ni es barato. Pero, desde luego, el dinero no es una razón para no viajar, màximo es una buena excusa. Es cierto que necesitas un capital, obviamente. Si te mueves mucho, mucho, contando todos los transportes, guías, tasas de Parques Nacionales, etc, etc, tienes que contar un promedio de no menos de 50 o 60 euros al día,  entre 1.500 y 1.800 euros al mes. Esos has de tenerlos o buscarlos. Eso son unos ahorros, o unas rentas que puedas haber hecho a partir de buenas inversioncillas con el dinero ganado trabajando 10, 20 o 30 años como un esclavo romano. O, ya viajando, con unos trabajos en lugares y profesiones que te den, en poco tiempo, el dinerillo suficiente para viajar. Antes de la pandemia yo me encontraba constantemente chavales, y no tan chavales, que vivian viajando haciendo eso: buscarse la vida. Y el dinero unos lo gastan en un coche, comidas, peluquería o corbatas. Yo, en viajar. Y seguiré haciéndolo.

Y creo que es una buena inversión en conocimiento y felicidad. No se si lo he dicho alguna vez pero veo claro que las plantas crecen poco en macetas pequeñas. Digo yo. En nuestra sociedad ha llegado un momento que alguien te pregunta «como estas» y, si contestas algo como «Estoy contento» o «Soy feliz», el otro te pregunta: «¿Y eso?» «¿Por que?» «¿Què ha pasado?».

Mucha queja, mucha depresión, poca resiliencia y empatía y todavía menos inteligencia emocional: «Mi pensión es una mierda, vaya porquería de carreteras, el perro del cabrón del vecino se ha meado en mi puerta, el profe de mi hijo es estúpido y le voy a denunciar, no hay derecho a estos precios, hace un frio tremendo y esto no es normal, a mi nadie me falta al respeto, ese árbitro está comprado, el lampista no me contesta al teléfono, este calor es inaguantable… no puedo más… estoy cansado, me pica allí, me duele allá, me aburro, estoy triste…¡¡¡Vamos a morir todos!!!»

Un dia leí una frase que me removió por dentro: «Es imposible dijo el orgullo. Es arriesgado dijo la experiencia. No tiene sentido dijo la razón. Inténtalo, susurró el corazón.» No se de quien es pero a mí me va que ni pintada. Soñé que un día daría la Vuelta al Mundo, pasé mucha vida pensando que era imposible, tuve todas las dudas del mundo… y ya lo he hecho. El tiempo vuela. Una Vuelta al Mundo, en realidad, por si sola es una vida y la mia ya se ha acabado. Habrá que ir a por otra. Difícil superar ésta…

Un agradecimiento eterno a los muchos que me han ido siguiendo, animando, comentando mis posts y haciéndome compañía. Han sido valiosísimos. Una tremenda ayuda en momentos difíciles que también los ha habido. Nada es gratis. Todo tiene su cara y su cruz y las ganas de rendirse no faltan nunca. El blog Alas y Viento sigue, quizás un pelín más relajado, con la publicación de 1 post a la semana, cada martes. Os iré explicando mis viajes, en remembering, en diferido o en directo, porque desde luego voy a seguir viajando, presentando mis mascaras y dando noticias de colaboraciones, exposiciones y actividades. Y también iremos publicando algún A mi Gusto, Amigos Viajeros, El Cau, etc, etc. Lo que salga. Pero seguimos en contacto, faltaría más.

Pues, eso, que ya está. He acabado mi Vuelta al Mundo y, como Antonio Machado, puedo decir aquello de «He andado muchos caminos. He abierto muchas veredas. He navegado en cien mares. Y atracado en cien riberas». Para mi ha sido una aventura más allá de lo pensado, lo imaginado, lo soñado e incluso lo deseado. Ha sido… tremendo.

Tremendo. Estoy orgulloso y feliz. Seguimos adelante, mientras tengamos alas y viento adelante, siempre adelante. Quizás de otra manera, quizás en otros sitios, falta mucho por vivir, descubrir, sentir y falta mucho por escribir… Espero.

Besos.

Alas y Viento




Entre paréntesis: Vuelta al Mundo. El final del sueño.

Pues…a puntito de despertar. Mi sueño de dar la Vuelta al Mundo llega a su fin. 

El pasado viernes, 28 de Octubre, empecé la última fase de ese viaje, El Viaje, con mayúsculas. Hace un par de semanas, pero de hace 3 años, estaba intentando subir el Kilimanjaro y, hora, ya estoy en EE.UU y esa ultima etapa me llevarà desde Chicago, de costa a costa y tiro porque me toca hasta acabar en Los Ángeles y, después, aterrizar en Reijkavich, con una paradiña en Londres para presentar mis respetos a Fox i Livingston, e ir bajando hasta volver a casa. No va a ser mucho tiempo, ni 2 meses. Os lo voy contando en directo a partir del próximo martes 8 de Noviembre.

Parece mentira. Esta es una aventura maravillosa que me habrà tenido viajando durante, más o menos, 700 días repartidos en 5 años y conociendo, bien, bien, unos 30 países de este enorme planeta. Yo contaba que acabaría en 3 años, pero al final habrán sido 5. El coronavirus, otra aventura dentro de la aventura, lo paró todo y me ha obligado a cambiar planes a su medida más que a la mía. La aventura es así y, como siempre digo, yo tomo mis decisiones y, luego, la vida hace lo que le da la gana. Caprichosa la vida.

Pero, desde luego, toco madera y… Madrecita que me quede como estoy. Acabar una vuelta al Mundo es algo extraordinario y un privilegio abrumador. A muchos se les ha truncado el camino, o bien porque les ha ido mal y una circunstancia no contemplada les ha hecho desistir, o porque les ha ido bien y con el deambular han encontrado un amor, un proyecto o un lugar que les ha llevado a echar raíces. Es lo que tiene el ramblear: pasan cosas. Yo parece que, con mis más y mis menos, voy a acabar. Lo tengo a tocar de la mano.

He conocido a Éxito, a Fracaso, a Miedo, a Sorpresa, a Fascinación, a Dolor, a Cansancio, a Nostalgia, a Placer, a Nervios y a Serenidad, a Aburrimiento, a Diversión, a Felicidad, a Tristeza, a Excitación, a Riesgo, a Prudencia, a Repugnancia, a Bondad y a Maldad, a Estupidez, a Sapiencia, a Decepción, a Frío y a Calor, a Satisfacción, a Plenitud y a Frustración, a Pena y a Alegría, a Paciencia, a Error y a Acierto…. Imponentes todos. Algunos ya los conocía de vista y a otros bastante bien pero ahora he estado más intensamente con ellos. Todo es más intenso en viaje. Me los volveré a encontrar.

¿Què haré después? Primero que haya un «después» y, si lo hay, seguirè soñando, desde luego. Por ahora no pienso mucho pero, obviamente, mi vida ha cambiado. De entrada soy 5 años más viejo (perdón, se dice «mayor») y cascado, y eso, cuando se trata de «caminar», no es nada desdeñable. Además, ahora tengo otras responsabilidades, sobre todo para con mi colección de máscaras del Mundo Alas y Viento, que me lleva a proyectos de aquí para allà. Eso supondrá, y ya supone, cambios en el blog y en mi vida pero, naturalmente, yo voy a seguir viajando y creciendo todo lo que pueda y un poquito más. Siempre un poquito más.

Al fin y al cabo, dar la Vuelta al Mundo no significa conocer el Mundo en su totalidad y me faltan cómo 100 países por ver más muchos otros donde me gustaría volver para ver más. En todo caso, para conocer todo nuestro Mundo necesitaría otra vida. Ya lo decía Vittorio Gassman: “El único error de Dios fue no haber dotado al hombre de dos vidas: una para ensayar y otra para actuar.” Yo me siento bien ensayado y de vida no tendré nunca suficiente.

A partir de ahí, por lo menos me quedan varias, muchas, etapas «escoba» para ir a zonas que me he ido saltado en mi afán de ir siempre hacia adelante: el centro de Africa, todos esos países que acaba en «tan», como Afganistán o Kazajistán, un montón de Centroamèrica, Israel y Jordania, Buthan, Pakistán, muchos países ex soviéticos, islas e islitas en medio del Océano con medalla y tratamiento de país, grandes superficies inacabables como Canadá o Mongolia…Buf ¡No me queda nada!

Pero ahora, lo dicho, EE.UU, vaqueros, rascacielos, jazz, el Gran Cañón, Hollywood… las auroras boreales nórdicas, un par de países que se interpongan en mi camino hacia casa y…un descanso, cortito, cuanto más cortito mejor. Cómo quién dice, sólo para coger carrerilla.

Mientras tanto, a disfrutar a tope de esta última parte del sueño porque ya amanece y, me temo, de un momento a otro despertaré.

Alas y Viento




Amigos Viajeros. Anna Vinyolas y Jordi Carbones. 25 países de los 5 continentes en bicicleta (2a parte)

Ya los conocéis: Anna y Jordi siguen pedaleando en Alas y Viento y en ésta, su segunda entrega de Amigos Viajeros, nos llevan por Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Europa. 

Pues no han hecho kilómetros esta gente… ¡Unos fieras! 

Gracias amigos. 


 

¡Estados Unidos!!! Hemos estado 6 veces en este inmenso país porqué nos atrae mucho su manera de vivir, las personas, la cultura, la música y, sobre todo, los parajes. Descubrir los grandes Parques Nacionales del país nos ha hecho volver una y otra vez: Gran Canyon, Monument Valley, Yellowstone, Yosemite, Sequoias National Park, Brice Canyon, Zion, Antilope, Arches… Asimismo, el Big Sur, sus míticas rutas 66 y 61, la del blues, que empezamos en Chicago y seguimos por Sant Louis, Nashville, Memphis y New Orleans. Sin embargo, para nosotros el viaje estrella como cicloturistas fue conocer sobre las 2 ruedas algunos de los territorios de Alaska. ¡Qué tierra! ¡Cuánta naturaleza, los osos, los alces, los tramperos, los lagos…! Pisar y visitar el Denali National Park, plantar la tienda en lugares inhóspitos….

Gracias a la invitación de unos amigos canadienses uno de los viajes lo empezamos a pedalear desde el Québec (Canadá), cruzamos la frontera con Estados Unidos para conocer los estados del noreste y así disfrutar de los parajes de Vermont y los hermosos faros de la costa en Maine y los bosques de New Hampshire.

Otra gran experiencia fue disfrutar del verano de allí, aquí era invierno, para conocer la isla sur de Nueva Zelanda. Nuestro punto de salida y retorno fue Christchurch, a poco tiempo después del gran terremoto del 2010, y donde vivimos uno de escala de Ritcher de 4,8. La tierra de los maoríes nos reveló lugares asombrosos como una de las playas más misteriosas de Nueva Zelanda como es la de Koekohe. Salpicada de piedras que parecen huevos gigantes, esta playa ha inspirado numerosas leyendas maoríes en torno a su origen. ¡Hay rocas esféricas de hasta dos metros de diámetro! Recorrimos al lado de grandes lagos de aguas muy transparentes y turquesas procedentes de los glaciares… Desafortunadamente, no pudimos ver ningún kiwi, el ave, que no vuela, declarado símbolo nacional del país.

Por Europa del Norte hemos hecho muchos kilómetros en Dinamarca, Noruega, Finlandia (donde entramos hasta St. Petersburg (Rusia), para conocer estos países amantes de la bicicleta y el ecologismo.

Un bonito reto cicloturista fue el año que decidimos empezar nuestro viaje con bicicletas en la capital de Bulgaria, Sofía y, desde allí, cruzar Europa hasta llegar a Cataluña pasando por los países de las montañas de los Balcanes (Serbia, Bosnia y Croacia), Eslovenia, Italia y Francia. Fueron 3300 Km ciclados para descubrir una Europa desconocida para nosotros y donde los perjuicios que tenemos de estos países del Este nos cayeron enriqueciendo nuestras almas. Nos gustó tanto que el año siguiente decidimos volver para conocer más de Europa y, así, aterrizamos en Estambul (Turquía) hasta alcanzar la frontera búlgara y cruzar Rumania, Hungría y Eslovenia terminando en Milán (Italia). Nos deleitamos conociendo estos países llenos de gente generosa, amable y atenta a nuestras necesidades. Además, de ser lugares ideales para explorar el histórico y rico legado cultural de estos países vecinos.

El año pasado con la pandemia del COVID19 en España, y en todo el mundo, decidimos hacer el viaje cicloturista por el norte de España, saliendo desde casa en Banyoles llegandi hasta Finisterre (Galicia), continuando hasta Sevilla y cruzando Portugal de norte a sur por la costa Atlántica descubriendo Oporto, Lisboa y magníficos pueblos de la costa. Nos sentimos muy afortunados de poder recorrer los parajes naturales de estas tierras tan diversas y, al mismo tiempo, tan cercanas, deleitándonos con las buenas comidas de las diferentes comunidades que cruzamos, del fado en Lisboa, de los acantilados de la costa Atlántica, de las altas montañas en los Pirineos Catalán y Aragonés, de magníficos ríos, de pueblos blancos y de estupendas personas que nos guiaron y ayudaron en todo momento.

Y aquí llega el final de este recorrido sobre las bicicletas. Deseamos que hayáis disfrutado de “visitar” a golpe de pedal algunos de los rincones del Mundo que nos han marcado gracias a todas las experiencias vividas encima de la bici. Todo ha sido gracias a ella, a nuestras piernas y a nuestros deseos imparables de conocer esta Tierra en la que habitamos, tanto desconocemos y más vamos amando y queriendo cuidar cada vez que volvemos de una nueva aventura cicloturista.

¡Hasta pronto!

Jordi y Anna




Amigos Viajeros. Anna Vinyolas y Jordi Carbones. 25 países de los 5 continentes en bicicleta (1a parte)

Ana y Jordi cada año, por vacaciones, suben una bicicleta a un avión y se largan a pedalear por todo un país con los más variados objetivos pero siempre con el mismo denominador común: Naturaleza

Sus aventuras hasta ahora han dado ya mucho de sí por lo que hemos decidido que esta vuelta al Mundo en bicicleta merecía 2 jueves de Amigos Viajeros, este y el del próximo mes de junio. Aquí tenéis la primera entrega:


 

Hola, amigos y amigas amantes del blog de “Alas y viento” de Nacho Rovira!

¿Tienes ganas de sentir el viento en tu cara, de sentir la libertad que te da una bicicleta? ¿Quieres descubrir poco a poco los territorios por dónde vamos a pasar? ¿Te gusta la improvisación de no saber dónde dormirás la próxima noche cuando te levantas por la mañana? ¿Te ilusionaría dormir en un bosque o debajo las estrellas en un desierto o al lado de un glaciar?

Si has respondido sí a algunas de estas preguntas te invitamos a viajar en bicicleta con nosotros a través de nuestras experiencias vividas durante más de 20 años.

Nos presentamos: somos, Jordi, de 51 años, y Anna, de 46 años, y vivimos en Banyoles, en la provincia de Girona en Catalunya (España). Somos una pareja de viajeros cicloturistas que amamos viajar y, sobre todo, conocer el mundo sobre dos ruedas. Ya desde antes de conocernos cada uno hacia sus viajes cicloturistas… Y la Vida nos unió para compartir experiencias sintiendo momentos muy especiales (tanto los buenos como los no tan buenos) con nuestras inseparables bicicletas. Ser viajero sobre la bici nos enriquece en cada viaje porque nos permite conocernos mejor a nosotros mismos y reconocer nuestros límites. También nos ofrece la posibilidad de aproximarnos más a las personas de los lugares por donde pasamos y nos libra de tener que llegar a un sitio concreto para pasar la noche ya que somos autosuficientes con la tienda y los utensilios para cocinarnos la comida. El camino es nuestro objetivo, no el punto de llegada. Hasta ahora ya llevamos más de veinte viajes compartidos por los cinco continentes sobre dos ruedas y hemos pedaleado en veinticinco países con un tiempo de un mes o cinco semanas en cada viaje. Nuestras “vacaciones” de verano se convierten en un “viaje de aventura sobre la bici”.

Para decidir cada viaje lo hacemos con la curiosidad de descubrir, a través de nuestros propios ojos y nuestras vivencias, ese lugar desconocido dejando a un lado los estereotipos que nos influyen tanto antes de descubrirlo por uno mismo. También por instinto, por observar bellezas de la naturaleza, por interés cultural…

Por ejemplo, el año que decidimos descubrir Madagascar a golpe de pedal surgió al leer un artículo en un periódico del escritor Xavier Moret donde explicaba la pérdida de fauna y la deforestación que sufría la isla y con ello la fragilidad de los baobabs. Eso nos impactó y nos hizo comprar el billete de avión para llegar hasta la capital, Antananarivo, y desde allí recorrer gran parte del territorio y poder abrazar los majestuosos árboles que bordean el camino de tierra entre Morondava y Belon’i Tsiribihina, en la región de Menabe, al oeste de Madagascar. Fue un viaje muy especial con sus contrastes africanos, la sencillez con la que vivía la población y desgraciadamente, en algunas partes, con una extrema pobreza.

Para el viaje a Japón nos guió la ilusión de conocer un nuevo universo y cultura. Nos sorprendió la naturaleza, los templos, la amabilidad y el respeto por las bicicletas de los conductores de camiones y coches.  Allí pedaleamos y dormimos bajo la falda del Monte Fuji, con monos que curioseaban al lado de nuestra tienda y no nos dejaban descansar. Aparte de poder observar con discreción geishas en la mítica ciudad de Kioto, además del paseo bajo el arco de miles de puertas torii del principal santuario sintoísta Fushimi Inari-Taisha.

A Vietnam nos llevó el deseo de disfrutar de la bahía de Halong, recórrer la isla de Cat ba y descubrir Hue, la antigua capital imperial de ese país  declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El viaje empezó por conocer Hanói y llegamos hasta Ho Chi Minh (anteriormente Saigón). Y, no nos perdimos la oportunidad de presenciar un espectáculo en su famoso Teatro de las Marionetas que actúan y danzan sobre un estanque de agua. Este espectáculo es una de las señas de identidad cultural del país pues no hay otro lugar en el mundo donde se haga de igual manera.

Para ir a Islandia nos ayudó – desafortunadamente para ellos- la crisis económica que vivían los islandeses en el año 2009 ya que la Corona islandesa bajó de valor en comparación con el Euro.  Esa situación y las ganas de conocer aquella tierra indómita nos empujó a poner la bicicleta en el avión y pedalear por esta isla fantástica, llena de naturaleza en estado puro, que puedes sentir bajo tus pies: géiseres, aguas termales, blancos glaciares, volcanes… En este país, nos extrañó mucho, encontráramos a muchos cicloturista. Es un país difícil para pedalear por su dura climatología – el viento es el peor enemigo del cicloturista- y la geografía.

Exploramos pedaleando Jordania, Siria y Egipto, después de un viaje a Turquía en solitario hecho por Jordi, ya que a él le sorprendió sobremanera la amabilidad de los musulmanes y dijo que no nos podíamos perder la oportunidad de conocer más profundamente los países árabes. Todo fue espectacular, como subir y dormir encima del Monte Sinaí, contemplar los templos y tumbas esculpidas en la montaña en Petra o ver las estrellas del desierto de Wadi Rum. Sufrimos un sofocante calor en el Mar Muerto y las personas de los pequeños pueblos que visitábamos nos invitaban en su casa casi cada noche a cenar, dormir y desayunar con toda la familia. Este viaje nos abrió la mente positivamente frente a las informaciones negativas que recibimos en los telediarios sobre estos países.

Y con eso y un bizcocho, ¡Hasta el próximo jueves de la sección «Amigos Viajeros»! Continuará…

Jordi y Anna

 

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MASCARAS DEL MUNDO (82) Demonio balinés. .

DEMONIO BALINÉS

Autor: anónimo

Material. Madera

2.008, Bali, Indonesia (Asia) 

 

Las leyendas balinesas y, en consecuencia, sus danzas y espectáculos dramáticos, están llenas de todo tipo de demonios. En realidad, de acuerdo con las creencias del hinduismo balinés, la bondad y la maldad están en todas las cosas. Es el equivalente a nuestra cara y cruz de todas las situaciones. Por ello, los demonios balineses no siempre son esencialmente «malos» sino que pueden ser fuerzas positivas que reaccionan de forma irracional. Desde luego pueden convertirse en negativos y destructivos si no se les reconoce y aplaca pero incluso, en ocasiones, tienen el poder de intermediar entre humanos y dioses. En muchas obras teatrales, los demonios tiene más un papel cómico y travieso que malvado y terrorífico. 

Cada maestro mascarero interpreta esos demonios siguiendo unos rasgos, colores y simbolizaciones tradicionales con toques personales que complican más la identificación de cada personaje concreto.

Está pieza tiene una buena cantidad de esos símbolos tradicionales. Su apariencia está basada en un legendario demonio incestuoso. Los ojos profundos, frente baja y cejas doradas y tupidas le dan una mirada simiesca mientras que la nariz, redondeada y bien proporcionada, las mejillas y las arrugas pintadas en las comisuras de los ojos, sugieren, según quien observa y cómo actúa, una disposición alegre o fiera. Sus grandes dientes, resaltados por labios rojo-sangre, demuestran su poder y su negrura simboliza ascendencia India y oscuros instintos, pasiones y deseos. En cuanto a los colmillos, largos y curvados, representan la naturaleza indómita y desenfrenada de alguien impulsado a perseguir necesidades insaciables

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MASCARAS DEL MUNDO (75 y 76). Blanco y Rojo.

BLANCO y ROJO

AUTOR: Anónimo

MATERIAL: yeso pintado.

1.991, Beijing, China (Asia)

 

La mitología china, cuya riqueza cultural se explica por el hecho de que taoísmo, confucionismo y creencias tradicionales han convivido, respetándose e influenciándose recíprocamente, tiene casi 4 milenios de antigüedad. Esta riqueza mitológica es una de las fuentes temáticas más utilizadas por el teatro chino en cuya representación, actualmente, ya se utilizan poco las máscaras que han sido sustituidas por el maquillaje, mucho más cómodo para los actores.

Los colores de las máscaras chinas tienen fijado, desde tiempos ancestrales, un sentido muy descriptivo. El rojo lleva implícito un carácter positivo, de prosperidad, inteligencia o heroísmo, y el púrpura representa justicia y refinamiento. El color negro expresa imparcialidad y el azul astucia. Curiosamente, y al contrario de la, igualmente predeterminada, percepción occidental, el verde supone violencia, el amarillo crueldad y, como más alejada de nuestras simbologías, el blanco expresa maldad o hipocresía. Normalmente, el oro y la plata se utilizan cuando el personaje es un dios o demonio.

La gestualidad también tiene un simbolismo y funciones escénicas muy precisas y codificadas, ya conocidas por el público, lo que permite seguir fácilmente la acción de la obra. Por ejemplo, un hombre con una lanza fijada al suelo, inclinado hacia abajo, indican estar en la cima de una montaña, o unas manos temblando son señal de temor o tristeza.

El canto, la música, la danza, las mascaras, el mimo y la vestimenta son características comunes en todo el teatro tradicional chino.

 

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MASCARAS DEL MUNDO (66 Y 67). Bailarines de Java.

BAILARINES DE JAVA  

AUTORES: Anónimos.

MATERIAL: Madera pintada

1.995, Jogyakarta, Isla de Java, Indonesia (ASIA)

 

El baile Topeng es una representación entre danza y teatro en el que personajes enmascarados narran historias, mitos y leyendas sobre reyes, dioses y héroes.

La danza enmascarada en Indonesia es de origen anterior a las influencias budistas pero es con la introducción del hinduismo que las epopeya de la literatura tradicional milenaria empiezan a representarse como danza teatralizada y enmascarada. En esos bailes se mezclan en ocasiones actores maquillados, actores silenciosos con máscara completa  y otros con una «media máscara» con la boca y mandíbulas libres para hablar sin problema.

Existen muchas variedades de este tipo de danza repartidos por todo Indonesia que van desde el drama a la comedia y, desde luego, mezclas varias de ambos. En ellas hay lugares comunes y diferencias de fondo y forma sólo apreciables por especialistas.

Según la tradición de Yogyakarta, su danza se suele centrar en las historias del Ramayana, el Mahabharata y los cuentos Panji, los célebres poemas épicos de la antigua India que han influido incluso en la arquitectura de templos y palacios en buena parte de Asia. Desde luego, animales fantásticos son un motivo repetitivo en el arte tribal indonesio heredado de leyendas a las que estos pueblos son muy aficionados.

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MASCARAS DEL MUNDO (46). Diosa.

DIOSA

AUTOR: Anónimo.

MATERIAL: Estaño pintado

2.006, Bhaktapur, Nepal (Asia)

En casi todas las religiones los dioses y diosas existen unicamente en el reino espiritual pero, en Nepal, viven, respiran y toman la forma de niñas a las que se conoce como kumari. 

Durante casi 1.000 años los hindúes y los budistas de todo el valle de Katmandú han adorado a estas jóvenes. Las niñas diosas, durante su reinado, desde los 3 a los 12 años, reciben educación en el templo en el que se encuentran recluidas aunque pueden recibir la visita diaria de sus padres. Después, son libres y pueden estudiar donde quieran y casarse si lo desean.

La diosa Kumari es elegida entre las niñas pre-adolescentes de la comunidad Newari y la familia Shakya. Al ser una creencia de origen budista e hinduista, sacerdotes de ambas religiones y un astrólogo certifican que la virgen seleccionada tiene los 32 lachhins, atributos físicos y psicológicos de Buda. Muchos tienen que ver con rasgos animales, como piernas de ciervo o voz clara como la de un pato. Además deben tener una dentadura perfecta, un historial médico inmaculado, y el pelo y los ojos bien oscuros. También tiene que superar varias pruebas que aseguren su valentía, como velar cabezas de ganado muerto durante una noche. El deber de una kumari es el de proteger a la ciudad.

El primer día del Festival Indra Jatra, la comunidad Newar de Nepal recuerda a los fallecidos durante el año pasado. Ofrecen lámparas de aceite y mantequilla y realizan el recorrido tradicional por los distintos puntos de la ciudad. Al pasar junto a la máscara blanca de Bhairava, la diosa viviente Kumari se detiene para saludar ​​rindiéndole respeto. 

La gente tira de los carros de la diosa viviente Kumari y dos carros más pequeños de Lord Ganesh y Lord Bahirav a lo largo de la ruta. Los bailarines con diferentes máscaras y disfraces de otras deidades hindúes, siguen la procesión e Indra, las deidades y demonios hindúes, enmascarados, bailan por las calles para celebrar la visita del dios de la lluvia.

Durante Indra Jatra, las danzas de máscaras de deidades y demonios se realizan en las calles y plazas de mercado. Algunos bailes populares son Lakhe Naach, Mahakali Naach, PuluKisi Naach y Dash Avataar Dances. 

Los lakhe son bailarines enmascarados que representan las diferentes deidades bailan en las calles principalmente en las horas de la noche acompañados de tambores.

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El Cau. Alejandro Cesar Martin Horovitz

Luces y sombras

El pasado febrero, cuando repetí la publicación de «Japón (3). El valle del Kiso. La ruta Nakasendo«, Alejandro Cesar Martin Horovitz comentó en facebook»:

«Seguimos viajando con Alas y Viento…super interesante…se me hizo un nudo en la garganta a mi también…en fin, seguimos viaje.» 

Yo le contesté: Alejandro Cesar Martin Horovitz 😊 Así es exactamente: «en fin, seguimos viaje». Tremendo, amigo. Si yo hubiera querido resumir en 4 palabras este artículo no lo hubiera hecho mejor. 😔. Me has dejado perplejo. Palabra.

Y es que al escribir ese artículo yo estaba triste. Todo en la vida tiene su cara y su cruz y la cara oculta de la vida viajera, como la de cualquier vida, tiene su consistencia. Mucha gente dice que me envidia. ¡Cuidado con lo que deseas! Viajar tanto es magnífico pero no idílico. Y no es fácil, has de renunciar a un montón de cosas y que un lector capte tan bien tu estado de ánimo es un gustazo inconmensurable. De eso no hay fotos.

Gracias Alejandro. Con sus pros y sus contras, con sus maravillosas luces, y también con sus sombras, … ¡Seguimos! 




Colaboranews. Se prorroga «sine die» en UNESCO Barcelona la Exposición de la muestra de la Colección Alas y Viento de Mascaras del Mundo

Hemos acordado con UNESCO Barcelona prorrogar «sine die» la Exposición de la muestra de la Colección Alas y Viento de Mascaras del Mundo para dar permanencia a nuestra colaboración y ya que, por las especiales circunstancias que a todos nos afectan, ni todos los que están interesados en conocernos han podido visitarnos, ni nosotros hemos podido desarrollar todas las posibilidades y proyectos que nos ilusionan y de los que ya os iremos informando.

El hecho es que, por más o menos tiempo, una muestra permanente de mi colección queda a vuestra disposición en la magnífica sede de Amics UNESCO Barcelona.

Un abrazo.

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ColaboraNews. EIMM. 4to Encuentro Internacional de Maestros Mascareros (y 2). Desarrollo y Clausura. El Octavo Arte.

El pasado día 2 de noviembre se clausuró el IV Encuentro Internacional de Maestros Mascareros. Yo estuve integrado en la Sala Internacional invitado por el Consejo de Maestro Mascareros y he conocido a muchos nuevos amigos, he aprendido de ellos y sobre todo, lo he pasado muy bien con largas charlas alrededor de esta pasión que nos une.

El día 31 de Octubre tuvimos una videoconferencia con los compañeros de la sala donde debatimos temas tan interesantes como la reflexión acerca de costumbres culturalmente globalizadoras como el Halloween, la importancia del reconocimiento de la UNESCO sobre el valor de algunos eventos Mascareros como la danza de Parachicos o el Carnaval de Oruro, la diversidad profesional del Mundo de las mascaras, desde el creador hasta los músicos, bailarines o gestores culturales, etc.

Puede cegarme la pasión, es cierto, pero el tremendo contenido cultural de las mascaras me hace afirmar que, si el cine es el Séptimo, no es exageración decir que las mascaras son el Octavo Arte. El tiempo me dará o quitara la razón pero, personalmente seguiré empeñado en trabajar para su conservación, difusión y reconocimiento.

Queridos maestros, ya amigos, espero veros nuevamente el próximo año en el V Encuentro Internacional de Maestros Mascareros y, a poder ser, no en la lejanía sino personalmente. Sería una magnífica señal de que, por fin, el Mundo ha superado esta pandemia que nos obliga a virtualizar.

Enlace a la grabación en directo del encuentro en la Sala Internacional del EIMM 2020




ColaboraNews. EIMM. 4to Encuentro Internacional de Maestros Mascareros. (1)

Durante los próximos días 26 de Octubre a 2 de Noviembre se celebra el IV Encuentro de Maestros Mascareros y el Consejo de Maestros Mascareros me ha hecho el honor de invitarme.

Este encuentro tiene la sede en Méjico pero, desgraciadamente, por las circunstancias conocidas por todos, este año se celebra en forma virtual.

 

Spot oficial del EIMM 2020:

 

Realmente yo ahora ya debía estar allí, en Méjico y, concretamente, en el Museo Chimaltonalli de Chimalhuacán.

Nostalgia de mi vida viajera pero, mientras van viniendo mejores tiempos,…

Seguimos. Alas y Viento.




ColaboraNews. Exposición de la muestra de la Colección Alas y Viento de Máscaras del Mundo, Amics UNESCO Barcelona 2020 – América

La antigüedad del Nuevo Continente. Las mascaras cuentan la Historia.

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=RMR8Wtr84Dc[/embedyt]

 

Recuerda, desde el 7 de Octubre ya está inaugurada la Muestra que quedará expuesta en la sede de la asociación Amics UNESCO Barcelona, ubicada en calle Mallorca, 207 de Barcelona durante el resto del año 2.020 y hasta bien entrado el 2.021.




ColaboraNews. Exposición de la muestra de la Colección Alas y Viento de Máscaras del Mundo, Amics UNESCO Barcelona 2020 – África

Mascaras africanas. Espíritus en la mirada.

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=JMfzlxFWgzo&feature=youtu.be [/embedyt]

 

Recuerda, desde el 7 de Octubre ya está inaugurada y se puede visitar la Muestra que quedará expuesta en la sede de la asociación Amics UNESCO Barcelona, ubicada en calle Mallorca, 207 de Barcelona durante el resto del año 2.020 y hasta bien entrado el 2.021.




ColaboraNews. Exposición de la muestra de la Colección Alas y Viento de Máscaras del Mundo, Amics UNESCO Barcelona 2020 – Asia

Asia enmascarada. Mitos y leyendas.

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=NPuML9FSPDU&feature=youtu.be [/embedyt]

 

Recuerda, este miércoles 7 de Octubre inauguramos la Muestra que quedará expuesta en la sede de la asociación Amics UNESCO Barcelona, ubicada en calle Mallorca, 207 de Barcelona durante el resto del año 2.020 y hasta bien entrado el 2.021.




ColaboraNews. Exposición de la muestra de la Colección «Alas y Viento» de Máscaras del Mundo, Amics UNESCO Barcelona 2020 – Europa

Europa

La vieja Europa oculta tras la máscara. Memoria ciega.

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=OsV2rnBfe7E&feature=youtu.be [/embedyt]

 

Recuerda, el 7 de Octubre inauguramos la Muestra que quedará expuesta en la sede de la asociación Amics UNESCO Barcelona, ubicada en calle Mallorca, 207 de Barcelona durante el resto del año 2.020 y hasta bien entrado el 2.021.




ColaboraNews. Exposición de la muestra de la Colección Alas y Viento de Máscaras del Mundo, Amics UNESCO Barcelona 2020

Con la pandemia, muchos sueños de todos nosotros han quedado colgados en un cielo de incertezas. Eso es así, quieras o no quieras, pero hay que seguir y seguir y seguir…

Hace casi un año, con Amics de UNESCO Barcelona, empezamos a soñar en hacer una exposición de una muestra de mi colección de Mascaras del Mundo Alas y Viento. ¡Nada más y nada menos! Mis mascaras desplegaban poquito a poquito sus propias alas y comenzaban a volar fuera de casa.

Amics de UNESCO Barcelona, la primera entidad Unesco de la península, dedicada a la difusión del trabajo de esta organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, me hacia el honor de escoger mi colección para mostrarla en el año y durante los actos de celebración de su 60 aniversario.

Y después vino el COVID 19, los contagios, los fallecimientos, el confinamiento y las restricciones de movimiento que han hecho terriblemente difícil la organización de todo tipo de actividad cultural, pero todo esto se ha ido superando y aquí estamos: el 7 de Octubre inauguramos la Muestra que quedará expuesta en la sede de la asociación, calle Mallorca, 207 de Barcelona, durante el resto del año 2.020 y hasta bien entrado el 2.021.

 

Aquí os dejo un primer video genérico de la Expo donde podréis ver las piezas que expondremos y, en las próximas semanas, presentaremos también vídeos específicos de las piezas que representarán a cada continente.

Os iremos informando…

[embedyt] https://www.youtube.com/watch?v=r3cLjm6UocU&feature=youtu.be [/embedyt]

 

¡Salud!




Amigos Viajeros. Mati Carreras. Begur.

Repite Maties Carreras en nuestros «Amigos Viajeros». Bueno… pocas palabras bastan para estas fotos.

Muy pocas: Madre Naturaleza, mi tierra, Begur, Empordà, fotos de la Colección Carreras

Gràcies Mati.




Amigos Viajeros. Viajefilos.

Jose Luis Bauset ha creado con Viajefilos, no solo un blog de viajes, sino un foro, una casa
para viajeros donde compartir datos de interés. Cuidar todo eso tiene mérito. Solo los que
tenemos un blog de viaje sabemos la cantidad de horas que requiere para mantenerlo vivo.
El resultado de su experimento a mi me parece una guía muy útil para todos aquellos que
deseen organizar por sí mismos un viaje a un país determinado. Así como mis post son más bien lectura de viaje que guía, los suyos contienen un montòn de datos y recomendaciones que desbrozan la siempre complicada senda de organizar tu propio viaje.
¡Safe travels amigos!
———————-
Hola a todos, soy José Luis Bauset, médico de profesión y viajero por pasión, además de creador y administrador de viajefilos. No sabría decir cuando empezó esta afición pero si recuerdo como. Aquellos primeros años de juventud y adolescencia en que cualquier tren nos servía para desplazarnos y cargados con pesadas tiendas de campaña, algunas pocas latas de conservas y muchas ganas de pasarlo bien nos lanzábamos a la acampada libre, primero en pueblos cercanos de las sierras de Castellón y cada vez más lejos, en Pirineos o Asturias. Y digo por libre, porque eran épocas en las que solo hacia falta encontrar un lugar apetecible, montar tu tienda y disfrutar de la naturaleza y los amigos. Era viajar a tu aire, por tu cuenta, y supongo que de aquellas primeras experiencias nació esta adicción.
En el camino conocí a Carmen Capdepón, la otra mitad de mi vida y, por supuesto, de viajefilos. La que se encarga más que yo de buscar el mejor alojamiento, diseñar la mejor ruta, atar los tiempos antes de salir. Reconozco que soy «algo más dejado» para esos preliminares, pero con el tiempo me he dado cuenta de que son casi tan divertidos como el viaje en si mismo.
Con los años nuestros viajes por libre mejoraron en presupuesto, nunca llegaron a acercarse a los grandes fastos de otros viajeros y gustábamos de buscar hostels donde compartir experiencia y conversación con otros compañeros de viaje. Cada vez buscábamos destinos más alejados, más tiempo para recorrerlos, más insólitos si se quiere, pero nuestro espíritu seguía pensando que ese viajar por libre debía seguir siendo nuestra filosofía de viaje porque era la manera en la que disfrutábamos.
De esta pasión en la búsqueda de la mejor información y recomendaciones para montar nuestros viajes, nació la segunda de nuestras pasiones, el compartir lo vivido. Como dice nuestro lema «lo compartido nos sabe doble» y el volver y contarlo en nuestro blog «viajefilos», nos ayuda a rememorarlo, a contarlo y a pensar que ayudamos a otros viajeros a conocer el mundo.
Poco a poco, nuestra contagiosa pasión ha ido enganchando a nuevos amigos, gente que nos cuenta su experiencia en viajefilos, porque como podéis entender, un mismo viaje, un mismo destino, tiene mil visiones, tantas como viajeros. La compañía, la época, el presupuesto, la edad, las veces que lo hayas vivido, las experiencias previas… hacen que ese viaje sea totalmente diferente para distintos viajeros. Eso es lo que nos gusta y de lo que nos vanagloriamos en viajefilos, una pequeña red de amigos en la que cada uno aporta su visión, más o menos diferente, de un mismo lugar.
Ahí están nuestros dos secretos peor guardados: nos gusta viajar por libre, por nuestra cuenta a nuestro aire y nos gusta compartirlo, porque nos sabe el doble.
Tras ocho años compartiendo ya son más de 600 diarios de viaje los colgados en viajefilos, diarios porque nos gusta escribirlos como bitácoras, con todo lujo de detalles. Información útil para nuestros lectores y recuerdos visibles para nosotros mismos, que cada vez más olvidamos las cosas antes. Hemos recorrido gran parte de Sudamérica con la mochila, por tiempos largos y con el rumbo más o menos marcado, que no el tiempo; hemos disfrutado de gran parte del sudeste asiático y de las sonrisas de sus gentes, hemos cruzado Rusia a bordo del Transiberiano, seguido durante 40 días la Ruta de la Seda. Nos hemos atrevido con las selvas de Borneo, los bosques impenetrables de Uganda, los trekkings entre glaciares de Nueva Zelanda o las inhabitadas y enormes distancias de Australia. No sabría deciros con cual de todos me quedo y soy consciente de que en esa competición podrían entrar otros fabulosos destinos como Japón, Corea, Sri Lanka, India, Mongolia, China… o cualquier bonita ciudad europea.
Viajar es una de las mejores inversiones de la vida, hablar de viajes es infernalmente agotador y maravillosamente satisfactorio, escribir tus viajes es lo mejor que puedes hacer a la vuelta. En viajefilos te invitamos a compartirlo, ¿te animas?



MASCARAS DEL MUNDO (24). León.

LEÓN

Autor: Anónimo

Material: Papier maché

1.998, Beijing, China (Asia)

 

La Danza del León se celebra durante las festividades del Año Nuevo chino. El león se considera el rey de todos los animales, y en la tradición china protege de las desgracias, a la vez que trae paz y prosperidad. Aunque los leones no son nativos en China, vinieron a este país por la famosa Ruta de la Seda. Los gobernantes de lo que es hoy Irán y Afganistán les enviaron leones a los emperadores chinos como regalos para conseguir el derecho a negociar con comerciantes de la ruta de la seda

Esta danza es confundida a menudo con la Danza del Dragón.  La principal diferencia entre las dos es que la danza del dragón es llevada a cabo por un equipo de una docena o más bailarines, mientras que la Danza del León es realizada únicamente con dos bailarines. Dentro del disfraz de la cabeza del león hay palancas con las que el bailarín controla los ojos, la boca y las orejas. Los bailarines suelen ser practicantes de artes marciales ya que esta danza incluye habilidades y acrobacias que derivan de este tipo de luchas.

Hay varias leyendas sobre el origen de esta danza. Quizás la más extendida cuenta que, en la antigüedad, un pueblo se vio asediado por la presencia de un león que atacaba todo a su paso. Un Maestro de Kung Fu decidió vencerlo y, en tres las ocasiones, le persiguió pero perdió el rastro del animal hasta que reunió varios voluntarios, les entrenó, fueron al bosque y lograron matarlo. 

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MASCARAS DEL MUNDO (23). Rana

RANA

AUTOR: Anónimo

MATERIAL: Madera pintada

1.995, Bali, Indonesia (Asia)

 

La mayor parte de los espectáculos de danza balineses, si bien se basan en poemas épicos, historias y leyendas referentes a reyes, dioses y héroes, tienen como personajes centrales animales característicos como el que representa esta máscara que participó en la Danza de las Ranas.

Los espectáculos enmascarados en Bali datan de hace mas de 1.000 años, forman parte de su cultura, de su religión y de sus costumbres. Jamás se le ocurriría a un balines colgar una máscara en una pared como decoración. Las máscaras son mucho más que eso, son algo sagrado ya desde su fabricación, arte que pasa de generación en generación de manos de renombrados maestros muy respetados en la isla.

La exquisitez extraordinaria de los movimientos de los bailarines y, especialmente, bailarinas balinesas, la música de orquesta que acompaña siempre estos «espectáculos», los elaborados vestidos y la expresividad de las máscaras crean una atmósfera impagable. Desde luego, también existe un cutre mercado turístico alrededor de todo eso en el que no se encontrará ninguna de esas virtudes. Como en todos los países de este Mundo ya exageradamente globalizado y turistificado, hay que escoger bien si no se quiere acabar comprando o viendo un mediocre producto para extranjeros.

 

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MASCARAS DEL MUNDO (15). DIOS

DIOS

AUTOR: Anónimo

MATERIAL: Estaño pintado

2.006, Bhaktapur, Nepal (Asia)

 

A Nepal le llaman «la morada de los dioses». Tienen muchos. Tan respetables como otros. ¿Para qué le voy a poner nombre? Esta máscara representa a Dios.

Muchas tradiciones tribales en Nepal han sido gradualmente reemplazadas por el espíritu del budismo, lamaismo e hinduismo y clanes, familias y templos tienen sus propias y anuales ceremonias  religiosas enmascaradas en todo el país, sobre todo en la región himalaya pero también, como en este caso, en el Valle de Katmandou.

Especialmente venerada es Kumari, la niña diosa viviente que reencarna a la diosa Kali, elegida según su carta astrológica y otra serie de requisitos. Las niñas kumari son tres -la de Katmandú, Lalitpur y Bhsktaptr-, han de pertenecer a la comunidad indígena de Newar y a la familia Shakya y, en el momento de ser elegidas, tener entre dos y cuatro años. Durante 9 años permanecen recluidas en el templo que solo pueden abandonar 13 veces al año para presidir celebraciones religiosas. A los 12 años, y con honores de estado, abandonan el templo y su especial educación pudiendo ya entonces estudiar donde lo deseen e incluso casarse. Su elección es considerada un gran honor para las familias.

Durante el Indra Jatra y el Kumari Jatra, celebrados normalmente en agosto, es de las contadas ocasiones en que se puede ver a la diosa viviente. El Indra Jatra celebra a Indra, el rey de los dioses y dios de las lluvias y durante el Festival,  Kumari, la diosa viviente, se muestra en una procesión religiosa acompañada por bailarines enmascarados.

Se realizan varias actuaciones, incluidas las danzas Bhairav, Majipa Lakhey, la danza Pulusuki, Mahakali, Dash Avatar y algunas otras de diferentes partes del valle. 

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Amigos Viajeros. Mati Carreras. El Rajastán.

Mati es la tercera generación de la familia Carreras de fotógrafos de mi pueblo: Begur. Sin ellos, Begur no tendría apenas historia gráfica y, gracias a ellos, la tiene y mucha. Quien más quien menos, en este pueblecito del Empordà tiene en las paredes de su casa o comercio alguna foto de la colección Carreras con imágenes, del Begur actual en color, o del Begur en blanco y negro de principios del siglo pasado.

Tanto para nativos como para forasteros, una foto Carreras enmarcada es siempre un regalo muy especial.

Ahora Mati es el guardián de esa colección, pero, además, aprovecha sus vacaciones para cargarse una mochila a la espalda, enfundarse su Nikon D750 y captar imágenes de todo el Mundo para seguir enriqueciendo y extendiendo, no sólo en el tiempo, si no también en el espacio, esa maravillosa y valiosísima colección familiar.

Begur debe mucho a la saga Carreras y Mati me hace un honor publicando en Alas y Viento esta galería de fotos del Rajastán indio. Para mi las hubiera querido cuando publiqué mis posts sobre La India. Agradecido.

Por cierto, que ya ha llegado la cuarta generación: Tian Carreras. Viene con una cámara bajo el brazo. ¡Felicidades Marina y Mati!




Amigos Viajeros. Agencia «Viatja pel món»

Las Agencias de Viajes son otro de los eslabones del viajar. Quizás es la primera puntada de este encaje de bolillos que suele ser un viaje. En la era de Internet, una Agencia de Viajes «humana» es la aguja en el pajar.

Hoy, en Amigos Viajeros, dos personas afortunadas, Paco e Ivonne. Han conseguido, nada más y nada menos, unir amor, trabajo y pasión. Enamorados uno del otro, se ganan la vida dando rienda suelta a sus almas viajeras para disfrute suyo y de sus clientes.

¡Safe travels amigos!

Viatja pel Mon Palamós es una historia de pasión por el mundo, por las culturas, por los paisajes, por las personas, por aprender,  pero también es la historia de dos personas que un día deciden juntar sus caminos: Paco,  profesional, viajero incansable y experto reconocido y Ivonne, espíritu libre, viajera y aventurera.

Desde 1985 exploramos el mundo, esto nos permite trabajar muchos destinos sin intermediarios, con rutas exclusivas y haciéndonos partícipes de todo el viaje.

Somos afortunados, agradecidos a la vida, hemos hecho de nuestra pasión nuestro trabajo  y este es conocer lugares  de aquí y de allá, para después organizar viajes y  asegurarnos que el de nuestros clientes sea una buena experiencia.

Organizamos todo tipo de viajes, largos, cortos,  personalizados , semi-organizados o con el día a día completamente detallado.

Lo mas singular son nuestros Viajes en pequeños grupos en los que nosotros hacemos de guías y chóferes, esto permite un viaje como a “tu aire” pero dejándote llevar con casi todo planificado.

Viatja pel Món es, en la era digital, una agencia de proximidad, de las de toda la vida, nos gusta el cara a cara, hablar y conocer a nuestros clientes para ofrecerles una experiencia a medida, y única según sus gustos y nuestro conocimiento.

Si nos preguntáis por el mejor destino os diremos: depende de como seas. Viaja por el mundo y descubre las maravillas de cada país, región o zona , nosotros te ayudamos y recuerda: viajar no sirve para escapar de nuestras vidas … sino para que la vida no se nos escape.




MASCARAS DEL MUNDO (10 y 11). Velos.

VELOS

AUTOR: Anónimo

Material: Tela

2.008, Muscat, Omán (Asia)

Las mujeres de algunas etnias de Omán, especialmente beduinos, ocultan su rostro con velos y máscaras de diferentes formas. Son máscaras polémicas.

El sultanato de Omán es, dicen, el país del que salieron los Reyes Magos a su mítico viaje. Un viaje de leyenda a la altura de La Odisea o la Vuelta al Mundo en 80 días. Su gastronomía es tan desconocida como deliciosa, su cultura impresionante, sus gentes hospitalarias y generosas y sus paisajes desérticos y riquezas submarinas son regalos de la Naturaleza pero… la situación de la mujer en ese país y en muchos países de esa zona es, digamos, poco edificante. No todo es justificable por la tradición, la cultura y la religión. Ni las ablaciones, ni los toros, ni las burkas. Definitivamente NO. El siglo XXI avanza inexorablemente con sus valores a cuestas y, a su ritmo, acabará con costumbres ancestrales intolerables que caerán como carne muerta. En Irán esos vientos soplan ya como huracanes arrasando anacronismos e injusticias supuestamente religiosas. Son elefantes heridos de muerte. Caerán.

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Cajón de Sastre. Vuelta al Mundo (1ª parte). Momentos.

Accede a la galería al completo, haciendo click en las imágenes.




Recomendaciones del mes. Julio 2.019. Turquia.

EQUIPO. – Pues ahí vamos todos. Algunas altas y bajas. Dos camisetas técnicas nuevas. De la Puja i Baixa de Els Perduts de Begur, naturalmente. La una, cosecha del 2.015. La otra, reserva «Décimo Aniversario».

TRANSPORTE.- El bus. Me he tirado un mes con el bus de arriba para abajo. De lo probado, las mejores compañías son Kámilkoç, Metro y Gularàs. ¿Que me moje con una? Metro.

ALOJAMIENTO. – En Goreme, Homestay Hostel. Bueno, bonito y barato. Desayuno guay.

Pero el mejormejormejor, la pensión Karahan, en Barhal. Como no hay nada alrededor, gracias al cielo es alojamiento en régimen de media pensión y los desayunos y cenas son deliciosos y consistentes. Para hambrientos.

Para hacer un dispendio (30 €) el Hotel Funda en Trabzon esta muy bien calidad-precio.

En Amasra, en el hotel Bedesten me trataron como un rey. Gracias Ibrahim!

En verdad, los turcos, serios y malcarados, si les tratas bien son un encanto. Me recuerdan a muchos amigos míos de Begur, gruñones y malhumorados que se funden como azucarillos con un abrazo … y me incluyo.

GASTRONOMÍA. – Turquía es un paraíso para los panarras como yo y para los zampabocatas.

El Döner es una delicia. Uno de esos y una cocacola, 2 euritos y ya has comido.

El pan de todo tipo es buenobuenodeverdad, pero el «pide» no tiene rival. Es como el pan de pizza. Y el «como» lo digo por decir porque, en mi opinión, pudiera muy bien ser que la base de la pizza los italianos la sacaran de Turquía. ¿O viceversa? No sé, no sé, me parece a mi que va primero Turquía. Grecia, Turquía… por ahí anda el tema.

También me encantan los dips turcos aunque, en eso, los de Omán son insuperables.

Las cenas incluidas en el precio de la pensión Karahan, repito, son para tirar cohetes.

En Trabzon no se deben dejar de probar las «meet balls». En cualquier restaurante.

En Amasra, el restaurante Mustafa Amca’nin Yeri. El mejor pescado y una ensalada muy especial, la Amasra Salad, verde con un toque de menta. Te diré que vale la pena llegar hasta aquí por este restaurante. Fíjate. Frente al mar.

También allí bebí, por primera y única vez vino turco. Bueno.

Y en Ankara, el Meşhur Ankara Döneri. Estupendo. Ensalada, dips y el Döner.

INTERNET. – Agoda, portal de hoteles. Es el único con una infraestructura decente en Turquía.

TREKK. – El trekk al lago «13 temmuz karagoldeydik”, a 300/400 metros de la cima del monte Kara Tas, es de lo mejor del Mundo mundial. Las vistas a Kaçkar Dag son inolvidables y la sensación de comunión con la Naturaleza de escalofrío en el cogote. 

PUEBLO/CIUDAD.- Barhal. Un lugar todavía poco dañado por el hombre, en medio de las montañas Karçkar.

Y como ciudad, Trabzon es un ejemplo de la Turquía de verdad.

Y bonito, bonito Amasra, en la costa del Mar Negro.

MENCION ESPECIAL. – Viatja pel Mon, Agencia de Viajes de Palamos. Ivonne y Paco son especialistas en Turquía y me han ayudado en un par de dudas que se me han presentado viajando por aquí. Agradecido.

Y también a Mert Günal guía freelance. Lo conocí en Barhal y me ayudó en un problemilla que me encontré. Un abrazo Mert. Teşekkür ederim.

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Turquia (y 5) Trabzon-Samsun-Amasra. El Mar Negro. Viaje a los ojos del Mundo.

Del Mar Negro sabía, por las novelas de espías, que los capitostes soviéticos, políticos y militares, veraneaban en la península de Crimea, a orillas de ese Mar y, por culturilla general, que es un mar con muy poca salinidad, por lo que te hundes más que en otras aguas. Pues vamos a verlo.

Siete horas de autobús no es lo mejor para mis castigadas rodillas pero hay que seguir. Ya estoy en el Mar Negro, concretamente en Trabzon. Me quedan 10 dias y 800 kilómetros para llegar a Ankara y coger el avión que me lleve a Etiopía, mi próxima parada.

Trabzon es una ciudad amurallada que ha crecido sin ton ni son pero que no carece de encanto. Tiene una historia apasionante de guerras, invasiones, alianzas y saqueos, habiendo sido ocupada, sucesivamente, por godos, griegos, romanos, turcomanos, etc, etc. La miscelánea árabe, desde las abayas qatarís más severas hasta las modernidades más liberadas, pasea por el centro de la ciudad y su bullicioso bazar con toda naturalidad. Y sus famosas «meet balls», pequeñas hamburguesitas a la brasa, son deliciosas. Aquí los “bichos” picantes son más asumibles y me pongo morado. 

La estética ha cambiado y se ven considerables bellezas árabes con ojazos negros de mirada penetrante. Me llama la atención la cantidad de tiendas de lencería con un innegable erotismo. Parece ser que eso del tapado exterior… vamos, que lo cortés no quita lo valiente.

Un bazar bullicioso, una plaza con la correspondiente estatua del omnipresente Ataturk, padre de la patria turca, un par de avenidas peatonales, las correspondientes mezquitas con sus minaretes… Trabzon empuja a deambular sin prisas y descubrir una autenticidad turca que en Estambul queda, si no muerta porque eso es imposible, gravemente herida y enterrada bajo el peso de millones de turistas de Oriente y Occidente. 

No es que aquí no haya turismo pero, desde luego, mucho menos que en Estambul, el Egeo o la Capadocia y, al venir, especialmente, de Arabia Saudí y los Emiratos, queda mucho màs integrado en el paisaje.

Sigo costa abajo.

Llego a Samsun a las 5 de la tarde. Un conductor de bus asesino me da una vuelta por la ciudad a una velocidad de vértigo con arrancadas, frenadas y bocinazos histéricos, renegando en turco como si le hubiera dado un ataque de psicopatía. Llegó ileso porque mi ángel de la guarda es un tío fenomenal, competente al máximo y, encima, me quiere un montón.

El hotel, para verlo, y està en medio del bazar de la ciudad, pero la habitación es arregladita. Lástima que da directamente a un templo vecino con un Imán especialmente cantarín que entra en mis sueños como un taladro eléctrico.

Samsun, para mi, no tiene ningún interés. Yo aún diría mas: es una ciudad fea que recorro durante dos días sin encontrar el menor atractivo. En la parte antigua, edificios de 10 pisos indecentemente mal diseñados, calles sucias y mal cuidadas, plazas sin ninguna gracia… La parte nueva, avenidas sin personalidad, unas lomas postuladas con más edificios…y el puerto y el mar. ¡Ah!, y en medio un barrio algo así como màs pijo. Se ve que, desde aquí, empezó la revolución por la independencia el repetido Mustafà Kamal Ataturk. Un museo y varios monumentos conmemorativos dan fé.

Parece que es una ciudad próspera y se extiende rápidamente. Donde antes habían campos y verdes colinas ahora se han construido barrios colmena de edificios uniformes. Algunos incluso merecen, por feos y desagradables, una medalla, una banda, una mención honorífica y, si me apuras, las dos orejas y el rabo del alcalde que permite tamañas tropelías. A menos que os interese especialmente la vida del amigo Mustafà, a Samsun ya he ido yo por vosotros. Créedme.

No tengo más remedio que dar placer a mi alma con un homenaje de pescadito a la plancha, una especie de dorada la mar de buena. Seis euros. Turquía es un país muy barato.

Con el espíritu más templado sigo paseando en busca de algo bonito. Nada. Avenidas comerciales que son un festival de consumismo, vendedores ambulantes por todos lados… Nada. Con la belleza que hay en los hábitats de los animales resulta curioso lo mal que se lo montan los racionales para construir los suyos.

Voy a pie a la Terminal de bus. Al pasar por un campo veo un chaval encaramado al techo de su tractor recogiendo ciruelas. Al llegar a su lado me ofrece un puñado. Ya me ha arreglado el día. ¡Que importante es ser buena gente!

Adelante. Devorando kilómetros. 

Amasra es un pueblecito precioso pero no faltan, ni mucho menos, barrabasadas inmobiliarias. Está situada entre rocas y montañas, con dos bahías en forma de curva cerrada y un estrecho puente que une el pueblo con la isla de Boztepe. Según que bahía mires, puede parecer que estás en Llafranch o en Portofino.

Dice la leyenda que, ante estas dos bahías, el sultán Mehmed I, que conquistó para el reino Otomano la ciudad, al contemplar Amasra desde las montañas preguntó a su mentor Laia: «¿Son quizás estos los ojos del Mundo?»

La ciudad  tiene el honor de haber sido mencionada por Homero en la Ilíada. Poco más hay que hacer aquí que pasear, hartarse de pescado fresco y visitar su pequeño pero bien organizado museo de ruinas romanas, pero a mi ya me va bien el descanso antes de pasar a África que, supongo, será un viaje durillo. Esta zona o provincia, Bartin, tiene también unas montañas increíbles que llaman al caminar, pero ha sido un mes intenso, el tiempo se me come y lo que viene merece respeto. Así que lo dejaremos para una próxima vez. ¿Quién sabe?

También me pego un obligado chapuzón. Dos. Lo prometido es deuda. Sinceramente, no le veo gran diferencia con nuestro mar. 

Contemplo en Amasra el último atardecer hasta que el sol tiñe el cielo del rojo rabioso de la bandera turca. Se me ocurre que, quizás celoso de la luna que protagoniza esa bandera, el sol recuerda cada día a esta hora, a los turcos y al Mundo, quién es el astro rey.

Y como el día, el viaje por estas tierras se acaba y pasan por mi cabeza experiencias y recuerdos. Siempre hay un poco de íntima tristeza al acabar el día… y al acabar un viaje.

Una última reflexión:

El Mar Negro también está siendo radicalmente depredado por el ser humano. Eso no es una exclusiva occidental ni mucho menos. Su vida marina también corre el riesgo de reducirse a unas pocas decenas de especies por la sobrepesca y el desarrollo inmobiliario, turístico e industrial.

Dicen que hay, a iniciativa de algunos países de la zona, propuestas de frenar esta degradación pero, la verdad, dudo mucho que contenga la avaricia de las empresas y gobiernos involucrados.

Nuestra especie tiene como denominador común la masacre genocida de la Naturaleza y no parece que vaya a parar hasta conseguir la extinción de todas las especies, extinción que no logrará pero sí la llevará al más absurdo de los suicidios. El puto dinero nos matará.

Último bus y llego a Ankara, una modernísima ciudad con un magnífico skyline que no tiene nada que ver con el resto del país. Nivelazo sorprendente, pero sin poesía. 

Un día de organización del viaje a Etiopía y cojo el avión hacia Addis Abeba. África da respeto. Mucho respeto. Vamos allá.

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Turquía (4) Yusufeli. Los Alpes pónticos. Kaçkar Dag. Entre gigantes.

Pues no he dado yo vueltas para llegar aquí! Cinco autobuses, 26 horas de viaje. “Aquí” es Barhal, una aldea en las montañas Kaçkar. 

De Kahta a Hopa, con una parada y cambio de bus en un lugar del Kurdistán turco de cuyo nombre, si lo supiera, no querría acordarme. De ahí a Yusufeli con otra parada en medio de la nada, concretamente en Veteasaberdonde, y de Yusufeli hasta Barhal por otra carretera endiabladamente estrecha entre las montañas.

Nuevo máster en mi currículum viajero de notable dificultad, con ciertas similitudes al de controlador aéreo e impartido exclusivamente en turco y  lenguaje de signos.

Ya estoy donde quería llegar. Esta es la etapa cumbre de mi viaje por este país. 

La pensión ni siquiera está en Barhal, si no a eso de 1 km de la aldea. El lugar es gloria pura, construido en madera y cemento a varios niveles de la ladera y, nada màs llegar, atardeciendo, me sirven una cena lobezna de sopa de lentejas, ensalada, arroz, patatas fritas caserisimas y pescado de rio. Dormiré en las nubes.

Contrato un guía, Gengis (Cengiz) , un chaval de 23 años que estudia agricultura en la universidad y ahora està de vacaciones.

Empieza el jaleo. Vamos a ver de cerca los gigantes del lugar: Altıparmak Dağları (Los Seis Dedos), Kara Tas y Marsis Dağı. ¿Cuán de cerca? Ya se verá.

Al cabo de 4 horas y pico, pasado el mediodía y rodeados de preciosos paisajes alpinos, se acaba la carretera de pedruscos, comemos un puñado de frutos secos y empezamos a subir por una tartera muy inestable. Las vistas son impresionantes. Se trataría de, o hacer cima del Marsis, o llegar, por un cañón, al otro lado desde donde, en dias claros, se puede llegar a ver el Mar Negro. La cima es imposible en una sola jornada desde Barhal. Nos quedan unos 300 metros para llegar a la entrada del cañón y llevamos más de 2 horas peleando con la tartera con un desnivel de agárrate los machos.

A las 14.30 paramos y el guía me pregunta si estoy cansado. Para no decirle que estoy hecho una mierda le contesto con un lacónico “sí”. Gengis, con mirada de “por favor, por favor, te lo pido”, me dice que él también. Para llegar al cruce falta, mínimo, una hora y media más. Estamos a menos de 20 kilómetros de Georgia y a no mucho màs de Armenia. Mi cuerpo entra en la conversación, sin que nadie se lo pida, y me dice que no me puedo fiar de él para otra hora y media de ascensión por tartera. Ahora es cuando se producen los accidentes. Le digo al guía que volvemos. Suspira y sonríe con agradecimiento. No sabes que rabia me dà reconocer que “no puedo”. ¡Cagoendiez!

La bajada por la tartera es todavía más cabroncilla que la subida y, llegados a la carretera, tiramos recto campo a través. De vuelta al camino, una furgoneta para y nos ahorra los últimos 4 kilómetros.

Pasamos al lado de 3 hombres que han matado una vaca y la están desollando. La tienen abierta en canal encima de la hierba. Una imagen de promoción del vegetarianismo. Llegamos al pueblo a las 18 horas. Han sido mas de 9 horas de caminar, saltar, gatear y dar botes.

Mi pobrecito cuerpo vapuleado y yo, ya en la pensión, nos bebemos 1 litro de agua y una especie de zumo de algo dulce. Esto está tan colgado en la nada que no hay ni coca cola.

Cenamos otro festín turco y me tiro en la cama más muerto que vivo. Me temo que mañana toca ración de agujetas generalizadas… 

Pues no. Estoy cansado pero nada más. Hoy voy a los bosques que ayer tenia a la espalda. Me mantengo en el camino de carro por 2 razones. La primera porque aquí no hay senderos y, para enfilar por el medio del bosque, la pendiente es excesiva. Y segundo porque, me dicen, esto es tierra de abejas, miel y osos y, aunque yo me llevo bien con casi todo el mundo, ya tengo bastantes amigos como para hacerme ahora con los plantígrados.

Dos horitas y media y me bajo porque la predicción meteorològica anuncia lluvias. Justo cuando llego al hotel cae el chaparròn. Me he librado por los pelos.

Hoy han llegado a la pensión un grupo de 15 montañeros. El comedor pierde calidez. Otra magnifica cena de 6 platos, incluyendo las sempiternas sopa de lentejas y ensalada de tomate, pepino y cebolla. Hoy no hay patatas fritas, pero sí berenjena con yogurt. A las 20.30 me voy a mis aposentos. Suena la lluvia en el tejado de madera y el rio ruge furioso. Es una gozada.

Hoy es el día D y la hora H del viaje por Turquía. Voy a hacer un trekking hasta el lago que aquí llaman “13 temmuz karagoldeydik”. Puede decirse que es el último campo base desde donde se ataca la cima del monte Kara Tas, 3.400 mtrs. El nombre turco se puede traducir como “Vestído de piedra”. 

Me presentan al guia que me llevarà alli. Se llama Fahri. Por un momento, me acuerdo del chiste (*) y se me escapa la risa, pero aguanto impertérrito.

Caminamos por el bosque siguiendo una canalizacion de agua entre unos conjuntos de habitajes familiares compuestos de vivienda, graneros y cuadras de ganado. El guia va saludando vecinos. Curiosamente, los turcos se saludan como en mi familía, en lugar de darse dos besos, se dan dos toques a cada lado de sus cabezas.

Solo encontramos en el sendero pequeños rebaños de vacas y corderos con un pastor o pastora escoltados por enormes perros mastines que vigilan nuestros movimientos.

Encaramos hacia las montañas. Otra ves tengo, delante, de derecha a izquierda, los 3 grandes, el Marsis, el Altiparmak y el Kara Tas. Y el  bosque Satibe. Solo el Altiparmak esta camuflado tras las nubes. Los otros dos dan la cara altivos y desafiantes.

Cruzamos un paso de tartera estrecha y complicada con viento frio y desestabilizador. Debajo, nada. No te puedes entusiasmar con el paisaje. Me empieza a doler la cabeza, lo cual significa dos cosas: que me esta dando «soroche” y he de parar para aclimatar mínimamente, y que estamos por encima de los 3.000 metros. Fahri me da un poco de pan con unas rodajas de tomate. Bebo agua.

El tema se va complicando. Frio y mas desnivel. Queda una media hora hasta el lago. Veo delante una tartera fea pero hay un caminito en zig zag que me salva de brincar.

Llegamos al lago a las 14 horas. Seis horas de ascensión. La vista de los Kaçkar desde aqui es… sublime. Sí, sublime.

Bajamos ahora ya todo recto castigando los cuádriceps. El riesgo de lesión es alto, el cielo lagrimea lluvia y arrecia el viento.

Yo no he visto osos pero lo que si me consta es que los pocos campistas que hay, esperando para atacar cimas, llevan escopetas y, por la noche, suenan lo que supongo son tiros al aire de advertencia.

Fahri me enseña una huella que dice es de un.oso pequeño. Cuando alguien le decía a mi padre algo que consideraba peligroso, él decía: “¡Miau!”. Significaba algo así como “¡Malo!”. Pues eso: ¡Miau!

Llegamos a la pensión a las 18 horas. Una jornada de 10 horas. Hoy me he ganado una cerveza. Me despido de Kaçkar Dag.

Y de la montaña al mar. El Mar Negro.

*NOTA. “Eres mas feo que El Fari comiendo un limón”

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Turquia (3). Kahta. El Kurdistan turco. Las cabezas del Monte Nemrut.

Hace 2.000 años, en el sureste de la actual Turquía entre la Capadocia y Siria, Antioco I rey de Comagene, autoproclamado dios, se hizo construir en la cima del Monte Nemrut, 2.159 mtrs, un túmulo funerario de 50 metros de alto y 150 metros de diametro para descansar eternamente lejos de los hombres y cerca de los dioses.

Lo custodiaban unas estatuas de 8/10 metros de altura que fusionan las deidades de Oriente y Occidente (griegos y persas). El rey quería convertir el monumento en una tumba sagrada cuya cámara mortuoria todavía no ha sido encontrada. Hoy, naturalmente, las cabezas de estas estatuas yacen en el suelo decapitadas por el tiempo o, según otra teoría, por salvajes hordas de herejes.

Son las 7.30 a.m. Sube al autobús un oficial del ejército vestido de civil, pero con una visible pistola al cinto, pidiendo a todos el documento de identidad. Estoy en medio del Kurdistán turco y a menos de 300 kilómetros de Alepo, en Siria. Hay cierta tensión en el ambiente. No me gusta.

Le doy mi pasaporte y, al verlo, me dice que le siga. Parece que empieza la aventura. El miliciano en cuestión tiene pinta de duro. Barba de 7 días, estatura media, cuadradote, pelo negro engominado, ray ban de aviador, tejanos, camisa negra y botas militares. Tipo actor de películas de Bollywood de acción. Cara de mala baba.y muy pocos amigos.

Da los documentos turcos a sus adláteres, estos sí uniformados y armados con metralletas, y empieza a mirar el mio con interés. Me dice: “Kan yi pikglisç…”. No le entiendo y se impacienta. A la tercera adivino que me pregunta si hablo inglés….. Le digo que sí y me interroga: ¿Dónde vas? ¿De dónde vienes? ¿Qué haces aquí? ¿Cuando te vas? … Todo con una mirada inquisitiva, recelosa y con un turquinglish difícil de seguir.

Se va, con mi pasaporte, y se pone a tomar el té con otros compañeros. Rien. A los 15 o 20 minutos vuelve. Todo el autobús esperando. Total, nada, me hace perder media hora, me da permiso para volver a subir al bus y seguimos la marcha.

Cuando te pasa algo así en viaje, especialmente con policía o militares, lo primero que tienes que hacer es tener calma y cargarte de paciencia. Pero paciencia de la buena, de la de “La paciencia es la madre de la ciencia». No la paciencia de “Santa paciencia, que bondadoso que soy porque habría para darles dos hostias. Pandilla de lentos y torpes, añado”. Si huelen tu miedo o tus nervios se divertirán contigo. Ellos tienen todo el día por delante. Y la noche.

Llego a Kahta a las 9 a.m. Estoy a 50 km del Monte Nemrut y hace un calor de justicia. Al mediodía pasamos ampliamente de los 35 grados. No hay hasta el Nemrut transporte público pero, en el hotel, un matrimonio de turcos de mediana edad se ofrecen a llevarme a la falda del monte. Vamos bien.

La ruta transcurre por un valle bastante seco a pesar de estar regado por afluentes del Eúfrates. En el camino paramos en un par de lugares con ruinas milenarias y, a eso de las 17 horas, llegamos al párking de donde se sale para visitar el túmulo. De allí, yo empiezo a caminar y ellos se cogen un bus que les ha de llevar 2 km mas allá donde empiezan unas escaleras que acaban en la cima. A mi la excursión me lleva 1 horita. El paseo no es bonito y en la cima hay demasiada gente. Ni un extranjero por aquí, pero el turismo interior rebosa. Las ruinas sí son inquietantes, cabezas de piedra que hablan de historia perdida en la memoria de los tiempos.También la puesta de sol compensa pero, qué quieres que te diga, tampoco lo voy a recomendar especialmente.

Empieza a hacer frio de verdad. En un par de horas la temperatura baja a plomo, el viento es demoledor y yo estoy agotado. En el bus no he dormido mas de 5 horas y a ratitos. Mañana sera otro día. Pabajo.

Hoy es domingo. El calor es como una losa y me sudan hasta las uñas. No es nada agradable. Me pesan las piernas. Creo que hoy lo dedicaré al descanso y organización de próximas etapas. Y me daré una vuelta por el pueblo que, por cierto, es feo de premio.

Si se viaja, no sòlo se ve lo bonito, se ve y se vive todo. Hay que conocer donde estás. Las paradas de ropa, las frutas, verduras y especias del país, el tabaco que fuman, sus costumbres en el café… y descansar. No te quitan el carnet de viajero por descansar. También la pausa forma parte del viaje y màs con estas calores infernales. Incluso es obligatoria esa pausa si no quieres caer enfermo de agotamiento. No siempre ha de haber acción y jaleo o no llegas lejos.

Soy el único extranjero en la ciudad. Todo el mundo me mira como si fuera un bicho raro. Con lo normalito que soy yo… 

Aquí hay una mujer siria que se cuida de la limpieza del hostal. Está todo el día limpiando, cocinando lavando… El propietario, el recepcionista y el resto del personal turco sòlo dejan de rascarse los huevos para darle ordenes. Bajo a fumarme un cigarrillo y la encuentro sentada a la sombra. Al verme, se levanta corriendo con cara de avergonzada. Le pido con señas que se quede, que por mi no se vaya, pero ella desaparece en la cocina. Me impacta la situación. Sin palabras.

Hoy ceno una brocheta de pechuga de pollo macerado a la turca. Lo sirven con un fondo de arroz, ensalada de cebolla dulce, tomate a la plancha y unos pimientos verdes con pinta picantona. Todo buenísimo pero, cuando pruebo el pimiento… No es picante, es feroz.

Media hora después, ya en el hotel, todavía estoy llorando desconsoladamente. Estos utilizarían el màs salvaje de una ración de pimientos del Padròn para lavarle los dientes al bebé. Horrible.

A 5 o 6 Km de Kahta está el lago Atatürk barajı. Allá voy. Hoy estamos a 38º y 15% de humedad. Ida y vuelta 3,5 horas. Duro. Paisaje desértico hasta el enorme lago. De vuelta, unos tertulianos sentados en un café me llaman, me invitan a un té y hablamos. Nada importante pero, para mi, enriquecedor. Nunca ven forasteros y me piden que les hable de mi tierra. Yo encantado y ellos también. En 15 minutos me encuentro rodeado por más de 30 kurdos escuchándome embelesados como si les estuviera explicando un cuento. La mayoría no entienden ni una palabra y, uno de ellos, va traduciendo. Me parece que se inventa la mitad. Mujer ni una, claro. U oscuro, como prefieras.

Aquí no hay nada más que hacer. Ahueco el ala.

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Turquia (2). Goreme. La Capadocia. El pais de las hadas.

Viajecito nocturno que ha resultado ser un compendio enciclopédico de la miseria humana: niñas y niños mimados, sollozantes y gritones, olores desagradables, teléfonos móviles sonando en todas las formas y a todo trapo, ronquidos sísmicos… Y toda una serie de otras maravillas de la Naturaleza que no menciono porque este blog pretende ser de lectura agradable. La escatología la entierro en mi memoria. Una delicia de noche. Doce horas celestiales.

Ya estoy en Anatolia. Me sueltan a 20 km de mi destino, un último bus y llego a Goreme. El paisaje es semidesértico con unas formaciones rocosas extrañas.

He dormido poquito, pero al llegar al hostel desaparece el cansancio. Es una cueva en una de esas rocas habilitada de hostal familiar, un dormitorio colectivo precioso con paredes de piedra, una cama nueva y radiante, con cortina para más intimidad, y un desayuno completísimo. Una ducha y soy hombre nuevo. Aquí voy a estar de lujo.

Entre pitos y flautas, ha pasado el mediodía y salgo en el pico del calor hacia Uçhisar por el Valle Güvercinlik. Media horita de descanso para tomarme una coca cola y vuelta a Goreme traspasando el White Valley y el Love Valley.

El decorado es tremendo. Las chimeneas de las hadas son una de esas maravillas naturales que nadie debería perderse. Leyendas a parte, estas rocas fueron formadas por erupciones volcánicas y han ido cambiando con el paso del tiempo, por la mano del hombre y la erosión producida por la lluvia y el viento. Un paisaje surrealista.

Entrando en el llamado Valle del Amor me pongo alerta no vaya a ser que haya en el ambiente traidores sentimientos emboscados. Pero no, ningún problema. Sendero resbaladizo y peligroso con arena pesada y subidas y bajadas taquiarritmicas. Quizás de eso viene el nombre de «Valle del Amor», en modo alegoría, aunque las formas fálicas de algunas de las rocas me hacen pensar que más bien por ahí van los tiros.

Total, 6 horas de trekk por un lugar de cuento. Voy a dormir plano.

Hoy toca Swords Valley y el Valle Rosa hasta Cabusin, me acerco hasta la zona del Standing Man y de vuelta a Goreme por el Valle Rojo. Creo que ya he visto todos los colores de valles. En el Rose Valley me he encontrado un regalo. Tras pasar túneles, grutas y cuevas, en una de ellas encuentro lo que resulta ser una iglesia con unas pinturas religiosas bien conservadas. Está ahí para mi solo.

Aquí hay bastante turismo pero, como siempre, todos se apilan en los mismos lugares donde los llevan con todo tipo de vehículos: todoterrenos, autobuses, quads, globos, a caballo, en camello… Yo, ni máquinas ni animales. Mis 2 patas y andando que es gerundio. Así tengo mi Capadocia privada, claro que eso significa, cada día, 6 ò 7 horas bajo un sol de justicia y eso sólo lo hacen los locos. No sé. Cada uno es de su padre y de su madre.

Lo que sí sé es que, aunque he llegado totalmente agotado y deshidratado, la sensación de estar solo en el Mundo es tremenda. Es cierto que me he encontrado en algún apurillo porque el sendero se convertía en un tobogán de piedra o, simplemente, desaparecía. En un punto he sentido aquella sensación de que no puedo ir para delante ni para atrás. Es un tanto estresante. Pelín de miedo, incluso. Respirar hondo, tensar músculos, decidir dirección, y… mucho ojito.

La experiencia es un grado pero sí, claro que me puedo equivocar y… Algún día se acabará todo. Una mala decisión, un resbalón y good bye. Qué se le va a hacer. A veces lo pienso: «Chaval, si aquí te pasa algo no van a encontrar de ti ni los cordones de los zapatos». Tampoco aspiro a un funeral de cuerpo presente. Qué mas dará.

La gente en la Capadocia es de mucha mejor pasta que en Estambul. Los del hostel y sus amigos siempre tienen tiempo y ganas para hacer tu estancia agradable. El precio: respeto y sonrisas. Nada más.

Me he reencontrado también aquí con una chica francoargelina muy maja, Saida. Es enfermera en Estrasburgo, estaba en mi misma habitación en el hostel de Estambul y ahora tomamos cada día una cerveza juntos al acabar la jornada. Buena gente.

Nueva jornada. Salgo del Red Valley, entro en un paisaje mas siciliano que capadocio y aparezco en un pueblo llamado Ortahisar. Me siento en un colmado para descansar un poco. Suena una música melódica turca y hace calor, mucha calor. Estoy cansado y es música triste. Supongo que la letra trata de amor. Me pregunto qué hago aquí. «Caminar, muchacho, caminar» , me digo. «Como siempre» . Me quedan 2 horitas más para volver a “casa”. ¿A casa? Fuera tan fácil. 

Me encuentro una tortuga en medio de un sendero. ¡Qué curioso! ¿Qué hará aquí? Supongo que se habrá despistado.

Viene hacia mi un agricultor con un tractor. Voy a tragar polvo. Le saludo alzando la mano, se para y me ofrece llevarme al pueblo. Declino la invitación y le doy la mano con agradecimiento. Su mano es como papel de lija por años y años de duro trabajo de sol a sol. Y nosotros nos quejamos. Me pregunto que será de la débil sociedad occidental en caso de… problemas. Más vale que cuidemos el planeta.

Sí, la sociedad occidental debería fortalecerse un poco…

Consejo de Viajero:

Bebida. Por mi parte, acostumbro a mi cuerpo a situaciones incómodas. Cuando hago trekks de varias jornadas no puedo cargar abundancia de agua así que, todos los días, antes de empezar a caminar, bebo 1 litro de agua y, para el resto, llevo como medio litro. No suelo beber más salvo que encuentre algún lugar que la vendan. Cuando acabo, me hidrato y tomo el azúcar que necesito. Bebo todo tipo de líquidos: agua, desde luego, limonada, naranjada, coca-cola,… pero, entre tener ganas de beber y tener sed hay el mismo trecho que entre tener ganas de comer y tener hambre. Es un largo trecho.

Comida. Cuando trekkeo no suelo comer. Desayuno copioso y cena normal. Para comer, algo de fruta o verdura, un trozo de pan con queso o embutido o, máximo. 50 gramos de ensalada de pasta o arroz. Comida fría siempre. Una comida caliente fuerte, ejercicio duro y calor es una buena combinación para la lotería del soponcio.

Otro sí digo: Si encuentro un buen restaurante con comida casera tampoco suelo variar y ceno siempre en el mismo lugar. Eso crea lazos, te tratan bien y siempre hay sorpresas y detalles enriquecedores. La fidelidad tiene premio.

Agoto mis últimos 2 días recorriendo estos valles de colores de los que ya conozco rincones y agujeros. Ahora que, aunque parezca un juego de palabras, Saida ya se ha ido, por las tardes tomo un té con Mustafá, un viejo musulmán que he conocido. Es muy religioso. Como no tengo ningunas ganas de enseñar y sí de aprender, pregunto y escucho más que hablo.

Mi forma física ha mejorado mucho y la Capadocia ya está vista. Me voy hacia las montañas.

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Turquia (1). Estambul. La viuda virgen. Eurasia.

Parece ser que, en casa, tengo un gato. Negro. Bueno, no es mio. No hemos firmado nada. Se ve que le ha gustado el felpudo de la entrada de mi casa y duerme allí. Y todo el día gandulea por el jardín tomando el sol. Al atardecer, desaparece unas horas hasta cerca de la medianoche. Como decía la rumba del gran Gato Perez, «Nadie sabe donde se encuentra con su gatita». Ya se sabe que los gatos son parranderos.

Ahora me he ido yo. Quizás me eche de menos. Yo me he ido a Turquía. No se cómo quitarme la sonrisa de la cara. Otra vez en viaje. Es mi estado natural.

A mi me gustan los animales, pero es obvio que tener una mascota es algo que no coordina con mi vida nómada. Como otras muchas cosas. Si el gato maullaba le daba una lata de atún y, a veces, tomábamos juntos un rato de sol de primavera en la terraza con un vino. El vino solo yo, claro. Asi que nos llevábamos bien pero ni él es mio ni yo soy suyo. No le he puesto nombre. Ahora que me he ido tendrá que buscarse la vida y lo harà. Los gatos son muy independientes. Me gustan. 

Pues eso, que ya estoy otra vez en viaje y todo lo que tenia en casa ya no està. Otra vez se abre el telón. Nueva vida. Y, de primero: Estambul.

¿Por qué Turquía? Bueno…, a mi me da igual ir a Pernambuco que a la Conchinchina, lo importante es viajar, pero la Vuelta al Mundo tiene sus «cosas» y ahora toca empezar a bajar por el África Oriental. Y Turquía me pareció una buena forma de acercarme. Eso de estar entre Europa y Asia para luego pasar a África… me dá vidilla. Aunque no tenga ninguna lógica.

Si señor, estoy en Bizancio, que luego se llamó Constantinopla y, hoy, Estambul, una de las ciudades con más Historia del Mundo. Alguien la llamó «la viuda virgen tras mil esponsales». Es la única ciudad del Mundo que pertenece a 2 continentes. Solo le discute ese honor la rusa Ekaterimburgo, pero soy testículo de que allí la frontera, o por lo menos el monumento que la marca, está a unos kilómetros del centro urbano.

Estambul es una ciudad enorme. A una y otra orilla del Bósforo, 15 millones de habitantes, mas ilegales y turistas. Una muchedumbre.

Voy a pasarme algo así como un mes por Turquía. Creo que me va a gustar.

El vuelo hasta aquí, pues bien. Compañía ucraniana y escala en Kiev, lo cual vale para constatar y confirmar que las soviéticas son la mar de guapetonas y los soviéticos serios y disciplinados. Y también que los musulmanes rezan un montón y sus mujeres van muy, pero que muy tapaditas. Una situación incómoda diría yo. Pero no diría nada más.

En mi primera jornada en Estambul empiezo por los obeliscos del Hipòdromo, Santa Sofía y la Mezquita azul, luego el Palacio Topkapi, el Gran Bazar, y el Bazar Egipcio. Un hartón de minaretes, delicias turcas y especias. Mezcla impresionante de olores, sabores y colores. Una paradita de media hora en un parque para comer un sandwich de embutido y un huevo duro que, no sé cómo, ha aparecido en mi fiambrera desde el bufete del desayuno, y a por más camino.

Por el puente Gálata se cruza a la ciudad nueva donde la moderna Turquía se va abriendo paso entre la historia a base de grandes avenidas comerciales, callejones con restaurantes chics y algún rascacielos. La economía turca parece que va viento en popa. Dicen que, en la primera década de este siglo, construyeron más de 50 rascacielos y casi 150 grandes centros comerciales y que, a partir de ahí, siguen acelerando a demasiado buen ritmo lo que se llama «desarrollo».

El Lorenzo turco pega fuerte y los zumos de fruta fríos son una tentacion en cada esquina pero, yo, me resisto y me lanzo a la cerveza.

Acabo la jornada de 8 horas ante un Urfa Kebab, una carne de ternera de lo mas mejor superior. Le pongo un picante ahumado local que me hace saltar las lágrimas de emoción

En los días restantes me paso a la zona asiática de Kadikoy, quizás más comercial todavía que la europea. Si cabe. Nunca había visto tanto restaurante junto. Ya de vuelta a Europa, callejeo topándome con más y màs mezquitas, columnas, el Parque Gulhame, el acueducto Bozdogan y mercados varios. Y todo ello amenizado por los cantos religiosos de los imanes musulmanes que, a mi, con todo respeto para unos y otros, siempre me recuerdan las bulerías andaluzas. 

Lo que más me gusta es caminar, pero también las cosas bonitas. Sea un edificio, una flor, una montaña o una ciudad. Y también las personas bonitas. Por dentro y por fuera. De esto último no he tenido todavía el gusto. Estambul es muy turístico y sus gentes… listillos y chulapones. De todo hay pero diría que se les ha subido el turismo a la cabeza.

Los Estambulenses, o como se llamen, son pesaditos con el español (el idioma). Todos hablan un estupendo castellano: «Gracias», «perfecto», «uno/dos/tres/cuatro/cinco», » hola hola coca cola»… Aparte de eso, mucho joven modernillo, la mayoría de riguroso negro o blanco impoluto y con tendencia a la alopecia, barba y fuertotes de gimnasio proteínico. Ellas… pues no sé, también de todo habrá pero poca belleza y simpatía he visto yo. El turco (el idioma) suena raro: «Marabo marabo. Salam talam kaka falà yandayatep dividushi». O algo así. Dulce no es. No es un idioma para la pasión, por más que se lo pareciera a Gala.

Dedico la totalidad del presupuesto asignado a Cultura a zamparme un homenaje de dips típicos turcos (humus de garbanzos, berenjena y queso con chile) más un plato de unos pescaditos fritos llamados Istravit. No iba yo a dejar de probar un pescado del Mar Bósforo ¡¿no?!

Por cierto, me encuentro un camarero con unos rasgos orientales extraños y le pregunto de dónde es. Me dice que de Afganistán. Tremendo. La guerra. La Nada. Una Nada que forma parte del Todo. Ya es mala suerte nacer ahí. Y si eres mujer no te digo. ¡Que cruel es el Mundo!

Me voy a la Capadocia en un autobús nocturno. Ya empezamos…

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Amigos Viajeros. Pilar García y Rafael Miró: «Viajar sin fronteras»

Uno de los más valiosos beneficios intangibles que recibo de Alas y Viento es conocer a
otros bloggers viajeros como Pilar García y Rafael Miró. Su blog, Viajar Sin Fronteras, no tiene nada que ver con Alas y Viento. Ellos hacen una completa y muy útil guía de viajes y yo solo pretendo ofrecer una lectura compartiendo emociones y vivencias.

Así pues, somos absolutamente complementarios, como todas las almas enamoradas de la vida viajera.

¡Safe travel amigos!


VIAJANDO NOS ENAMORAMOS DE LA VIDA

«Viajar nos apasiona. Conocer nuevas culturas, paisajes, ciudades, gentes, abre nuestras mentes, nos enriquece, amplía nuestros conocimientos pero, sobretodo, nos oxigena y nos carga de energía.

Hay muchas formas de viajar y, hoy en día, a medida de cualquier bolsillo. Nosotros, que siempre hemos tenido el tiempo limitado, nos gusta planificarlo con antelación. Pensamos en un destino y empezamos a buscar información a través de internet. Los blogs de viajes nos ayudan mucho y, es por eso que, decidimos crear el nuestro, con información para facilitar a otros viajeros a organizar el suyo. Pero también, es el sustituto de nuestros antiguos álbumes y  cumple la función de conservar nuestros recuerdos y experiencias para cuando no podamos realizarlos, disfrutar de nuevo de ellos.

No tenemos un destino favorito, nos gusta descubrir sitios nuevos. Todos los lugares tienen algo que aportar y, aunque el mundo está cada vez más globalizado, cada país conserva su personalidad.  Hemos conocido diferentes culturas y religiones pero siempre nos hemos sentido bien acogidos y aunque siguen existiendo grandes diferencias, la mayoría de las veces, los más humildes son los mas generosos.

Viajando aprendemos a apreciarlo todo y nos enamoramos de la vida.»




MASCARAS DEL MUNDO (2). Barong Ket.

BARONG KET

AUTOR: Anónimo

MATERIAL: Madera pintada

1.995 Bali, Indonesia (Asia)

El más famoso baile tradicional balines es un espectáculo de teatro y danza basado en la eterna lucha del Bien y el Mal representados, respectivamente, por el Barong y la bruja Rangda. El Barong, descrito como una mezcla de tigre y león, encarna la figura del Bien, y la obra se basa en su enfrentamiento con la bruja del Mal Rangda. En la mitología balinesa, el Mal es imposible de eliminar y únicamente el Barong es capaz de neutralizarlo.

Indonesia es un paraíso para los coleccionistas de mascaras y uno de los pocos países del Mundo donde, prácticamente cada día, todavía se celebran espectáculos enmascarados que tienen una especial importancia cultural en estos pueblos y en los que se combinan música, danza y mimos con el arte tribal. Los artistas que los representan tienen una consideración popular de divos. En algunos casos, éstos siguen años de entreno intensivo bajo la tutela de los mas cualificados maestros antes de enfrentarse a las exigencias de los espectadores indonesios. Hasta primeros del siglo XX, las danzas más importantes estaban reservadas exclusivamente a personas de la Corte, a las que se consideraba las únicas preparadas para llegar a la perfección en estos espectáculos que ponen el acento sobre movimientos, pausas, silencios y sutilezas de las expresiones.

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Entre parentesis. Vuelvo a casa.

En unos días vuelvo a casa. ¡Buf! Es fácil decirlo. En realidad, sólo vuelvo para irme otra vez en unos pocos meses. Solo he cumplido un tercio de mi sueño. Mi vuelta al Mundo tiene 3 partes y ahora acabo la primera aunque, en realidad, ya he hecho más kilómetros que los 40.000 de circunferencia de la Tierra.

Da un poquito de miedo volver. No hay ningún otro lugar del mundo al que, hoy por hoy, preferiría ir, pero da un pelín de angustia. ¿Cómo me encontraré? Vengo de un lugar muy, muy grande y muy, muy solitario.

Hay gente que dice que me envidia. Bueno…eso hay que ponerlo en contexto. Cuidado con lo que deseas. Conseguir vivir lo que estoy viviendo es un privilegio increíble, pero hacerlo, amigo…hacerlo tiene su guasa. Hacerlo es física y mentalmente durillo. Es intenso, es apasionante, es fascinante, pero quien lo quiera intentar que se prepare.

Y si no está preparado, la Universidad de Mundología se encargará de enseñarle. Con los mejores profesores te dan lecciones de tolerancia, solidaridad, orden, organización, humildad, alerta y respeto. La Naturaleza té enseña tu insignificancia y, si no aprendes, una diarrea en un autobús té darà una clase maestra de recuperación de las que recuerdas toda la vida. Tomas un montón de decisiones y conoces lo importante que es la serenidad.

Un tren cruzando la estepa rusa te harà escribir mil veces en la pizarra la palabra soledad y ganarás en disciplina y fortaleza mental porque a fuerza ahorcan. Un ampolla en un pie y la necesidad de una tirita te mostrará el valor de las pequeñas cosas y el peso de tu mochila pondrà en su lugar el materialismo y el consumismo. Los intentos de robo y timos te darán normas para conocer a las personas y alguna clase de repaso que llega desde casa te ayudará a saber con quién puedes contar y con quién no.

Tendrás lecciones de supervivencia, a veces caras, de generosidad y de moderación, y aprenderás a compartir. En educación física conocerás el límite de tu cuerpo y lo disciplinarás, se fortalecerá tu espíritu y se ampliará tu capacidad de sacrificio y adaptabilidad. Sabrás de la fuerza de una sonrisa, se te agudizará el ingenio y se musculará tu curiosidad. O así debe ser porque si no…malo.

La letra con sangre entra, y tú soberbia, tu vanidad, tu debilidad  y tú pusilanimidad recibirán de lo lindo ostias y capones por todos lados. Conocerás de valores y principios, de esfuerzos y merecimientos, de nostalgia y pérdida y, sobre todo, aprenderás a aprender. También está la asignatura de desarraigo y desapego. Esa es complicada. Yo la llevo mal.

Por todo eso no te dan ni un título, ni una medalla, ni una banda de honor, ni habrá fiesta de graduación porque esto no se acaba nunca, Quizás, solo quizás, los demás verán esa formación en tu mirada o la reconocerán en tu manera de vivir. No sé. Está por ver.

Ah! Y de esa universidad no sale ningún maestro. Los que hacen esa carrera bastante tienen con digerir las lecciones como para querer además darlas.

Yo, la verdad, vuelvo porque lo necesito como el agua que bebo. Este año de carrera, una carrera que me temo no tiene fin, ya lo he dicho y lo repito, ha sido intensa. Necesito descansar la mente y reparar el cuerpo.

Es como todo. Todo estilo de vida exige sacrificios. El mar, la montaña, un deporte, la empresa, la familia, viajar… La gente se queda con la foto chula pero, detrás, hay un montón de lucha, un montón de esfuerzo… Es como subir una montaña. La cima es el no va más, es el clímax, es placer, pero… hay que llegar allí. Cuidadín. Y a mí me falta mucho. Vuelvo a casa para prepararme para esa segunda etapa.

Mas de 333 días de viaje. Casi un año. Son un pilón de días con situaciones de todo tipo que has de controlar. Ni la gente, ni la Naturaleza, ni la vida, ni tu mente te da cuartel. No estamos preparados para la vida nómada. No es nuestra manera natural de vivir.

La recompensa si, la recompensa es enorme. Enorme. Lo que he llegado a ver y vivir este año ha sobrepasado todas mis expectativas y objetivos. Las aventuras en el lago Baikal, en Rusia, y en el Monte Pulag, en Filipinas, los momentos compartidos con Ramón en Japon y Tasmania, y con nuevos amigos como Encarna en Laos o Jordi en Myanmar…la paz en Wallpole o Bicheno, en Australia, los callejeos por Tokio o Bankok, la miseria de Manila, los alucinantes paisajes de Tongariro en Nueva Zelanda, Ha Giang en Vietnam o Mae Sariang en Tailandia, las acampadas en Urulu o Walls of Jerusalem….

Por tierra, mar y aire he caminado por bosques húmedos y desiertos, he ascendido montañas, he traspasado selvas, he subido a volcanes activos, me he bañado en mares templados y he navegado por océanos, fiordos y lagos. He vadeado ríos, he visto funerales, carreras de barcazas y carnavales, he viajado con ferrocarriles cruzando estepas y vertiginosos desfiladeros, he estado arriba y abajo de larguísimos cañones naturales, he vivido dias en islas soleadas y heladas, en metrópolis y en ínfimas aldeas. Con nieve, lluvia y sol de justicia, he dormido en aeropuertos, cabañas, refugios y tiendas de campaña, he reído, he llorado, he sido feliz y me he sentido muy, muy solo y desgraciado…he vivido, he vivido muchísimo y muy intensamente.

Ahora ya está…por ahora. Me paro. Voy a buscar la otra mitad de mi llámale alma, corazón o como quieras que, por más vueltas que yo de por el Mundo, nunca viene conmigo.

Vuelvo a casa.

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Amigos viajeros. Pedro Guardone.

 

«En septiembre del 2.018 viajé al sudeste asiático con 8 amigos de la facultad. Cámara nueva en mano, y con ganas de explotar mi nuevo hobby de fotógrafo, empecé a retratar todo lo que me llamaba la atención. Myanmar hace pocos años que ha abierto las puertas al turismo con lo cual todavía no hay turismo masivo que le haya quitado autenticidad ni a su gente ni a sus paisajes.

Probablemente es uno de los pocos lugares con estas características que además tiene mucho para dar a un viajero curioso. Fue un viaje hacia atrás en el tiempo con paisajes impresionantes. Si algún día olvido, mis fotos serán las muletas de mi memoria.

Difícil captar la esencia de un país tan multiforme e individualizar su composición pero, repasando esas fotos, si me hicieran adivinar cual es la composición de Myanmar, lo que sigue a continuación sería una recopilación de imágenes de los ingredientes de esta receta.»

Podeis seguir a Pedro Guardone a través de su Instagram

  




EL CAU. Javier García

Me veo obligado a destacar un comentario de Javier García Gutiérrez, desagradable como siempre, en relación a mi articulo «Tailandia (1) El Triángulo de Oro. De Chang Mai a Pai. Un ataque por sorpresa.» Y me veo obligado porque esta vez, y sin que sirva de precedente, Javi tiene razón.

Javier García Gutiérrez:

No, si encima tendrá la culpa la pobre vaca¡¡¡¡¡ Solo cuentas lo del susto que te pegaste tu, pero…por un momento has llegado a pensar lo que debió pasar la pobre vaca al verte con las pintas que me tienes que llevar ?????? ??????.

Javi, que por su naturaleza malvada es en este blog lo que era «El Follonero» para Buenafuente, tiene, como decía, su parte de razón. Después de tantos meses de viaje mi aspecto no es que rezume glamour.

De todas formas Javi, tiene guasa que hables tu de mis pintas cuando sabes que, por las tuyas, tienes terminantemente prohibido por tu cardiologo mirarte al espejo ?.

¡Salud amigo!




Entre parentesis. 200 días en Asia. La ola

He visto en Asia, de golpe y sin anestesia, 8 países. He disfrutado mucho de su Naturaleza y de su gente y, como ya a veces he comentado, he visto mucha miseria y mucha sonrisa. Por eso, me he puesto a pensar en qué es lo que tiene está gente que les da una felicidad de la que carece nuestro depresivo Occidente.

Está claro que el dinero no da la felicidad pero decir eso es un tópico fácil. Lo difícil es saber qué es lo que sí da la felicidad. ¿Què es lo que hace que gente con muchísimas menos cosas que el occidental medio sea más feliz que él?

La pregunta tiene guasa, pero puedo apuntar un par o tres de cositas que yo creo que algo tienen que ver con la respuesta.

El occidental ha perdido, a chorro, forma física, fortaleza espiritual y capacidad de sufrimiento.

Nada que ver una forma física labrada en un gimnasio o jugando al padel que la que tienes porque trabajas y vives en comunión con la Naturaleza. En Occidente estamos acostumbrados a que, apretando un interruptor, se enciende la luz, el agua sale calentita, se bajan las persianas y se enciende la tele. Ellos tienen que darle a una manivela para que funcione un equipo electrógeno, cargar cuesta arriba un cubo de agua para lavarse y nadie tiene un sofá para ver una tele que tampoco existe. Se cortan su leña, trabajan sus cultivos y cargan sus pertenencias.

El cambio de la cultura del esfuerzo de nuestros padres a nuestra cultura del interruptor es nefasto. Los ascensores, los coches, las prisas y los gimnasios son muy chics, pero el cuerpo y la mente se debilitan. La operación bikini, los cuerpos Danone y demás martingalas son tonterías.

Nuestra alimentación tampoco ayuda. Aquí comen con una de nuestras tapas y un bol de arroz, fideos o una sopa y un huevo. El agua, la fruta, grano y verduras que da la tierra es la base de su sustento. Allí, demasiadas grasas, demasiada carne, demasiado aceite y demasiado alcohol nos hace pesados y lentos.

La forma física es salud, y la salud sí da felicidad.

Ojito.

Y no te digo fortaleza espiritual. En Oriente se practica y se siente la espiritualidad en todas sus formas y en muchísimas variantes, desde el budismo al taoísmo incluso pasando por un ferviente cristianismo y, siempre, con un enorme respeto a los mayores, la familia como base de convivencia y a la madre Naturaleza. Allí ya no creemos en nada. Familia? Cual de ellas? La que nos vio nacer en la que ya nadie se habla ni en Navidad? La que formamos con la primera pareja? La que estamos formando con la tercera? A los mayores los colocamos en residencias y padres e hijos tienen vidas totalmente separadas e independientes. En Dios, algunos dicen creer pero minimizan al límite practicar. Y a la Naturaleza la violamos constantemente, a golpe de plástico, humo y ladrillazos.

En Occidente ya no tenemos ni religión, no ideología ni filosofía. Lo único que importa es el dinero.

Todo eso nos hace muy vulnerables. Demasiadas necesidades, muchas carencias y nada donde agarrarse.

Espiritualidad y valores básicos y naturales dan seguridad, y la seguridad y la confianza sí dan tranquilidad y felicidad.

Ojito.

Y que vamos a decir de la capacidad de sufrimiento. Donde para nosotros empieza una situación, si no insoportable, sí incómoda e incluso indigna, para ellos empieza una vida confortable y sin razón para queja alguna, si no más bien todo lo contrario. En Occidente son tantos los lujos que tenemos que se han convertido en lo.mas natural, casi en derechos básicos de cualquier ser humano. Por debajo de ahí es miseria. Que menos que un par de coches!…y alguna moto. Que menos que una casa con calefacción, agua caliente y una cocina “decentemente equipada”!…y quizás un garaje. Que menos que, 1 vez al mes, ir a un restaurante con amigos, salir de fin de semana, comprar algo de ropa, ir a un concierto, al futbol, al cine y al teatro! …y un viajecito de vacaciones como todo el mundo, claro.  Todo eso y mucho más son mínimos para nosotros. Si no tenemos eso… tristeza. Pues ellos no lo han tenido nunca, así que nadie puede quitárselo.

Con poquito se puede ser muy feliz, pero, al igual que el tabaquismo o el alcoholismo, el consumismo nos acostumbra y adicciona a mil cosas hasta que su carencia nos produce un “mono” del que es complicado salir. Muy complicado. Ese es el sistema en el que vivimos y el que nos hace débiles, víctimas propiciatorias para la depresión, la ansiedad y todo tipo de neurosis que son, ya hoy, la peste del siglo XXI.

Cuanto más tienes más quieres, cuanto más te falta menos feliz eres.

Ojito

De todas formas lo curioso, o quizás debería decir lo jodido, es que la ola está llegando a Asia…

En las ciudades sobre todo, pero ya también casi hasta en el último rincón de las montañas, las nuevas generaciones ya se pierden por jugar con el móvil y escuchar música pop. Y de ahí….

Es una lástima, pero nosotros no vamos a aprender de ellos, son ellos los que están aprendiendo de nosotros. El turismo masivo y, sobre todo, internet, están haciendo estragos en culturas milenarias.

Si, es una pena pero la ola está llegando hasta el último rincón del mundo. Muy, muy rápido.

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Cajón de Sastre. Miradas (2ª parte). Ojos que no ven…

 

 

 

 

 

 

 

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Cajón de sastre. Miradas (1ª parte). Ojos que ven

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