El Sada Shin Noh es un conjunto de danzas enmascaradas que se representan en el santuario sintoista Izumoen Ninomiya Sada, de la ciudad de Matsue, prefectura de Shimane, en Japón.
Hace unos meses, y a través del Centre Català de Kansai, llegué a un acuerdo con la Sociedad de Protección de este ritual, reconocido por UNESCO como Patrimonio Intangible de la Humanidad, para que, el mismo maestro que hizo la original, tallara para nosotros una réplica de su máscara principal, Orochi. Había solo una en todo el Mundo. Ahora hay dos y para Alas y Viento es un gran honor que una de ellas forme parte de la colección.
Fui al santuario el pasado julio porque el día 19 los monjes celebraron allá la ceremonia de bendición de mi máscara y llevaron a cabo con ella la representación de la danza en cuestión. Fue todo magnífico y espectacular.
El Sada Shin Noh, inscrito en 2011 por UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es un conjunto de danzas rituales de purificación
de las nuevas esteras tejidas con juncos (“goza”) en las que se sentarán los dioses tutelares del santuario, con lo que la comunidad aspira a atraer sus bendiciones. Se ejecutan los días 24 y 25 de septiembre de cada año en el santuario Izumoen Ninomiya Sada, en el marco del ritual gozakae. Algunos creen que el ritual del Sada Shin Noh debe realizarse periódicamente para que el poder de los dioses tutelares renazca y garantizar así un futuro próspero y pacífico a las personas, a sus familias y a la comunidad en su conjunto. Todas estas danzas se transmiten de generación en generación entre los miembros de la comunidad, y la Asociación para la Preservación del Sada Shin Noh se dedica activamente a salvaguardarlas.
La leyenda de la serpiente mitológica Orochi que mató el dios Susano O, hermano de la diosa Amaterasu, aparece en el libro Kojiki del siglo VIII y es, para entendernos y salvando las distancias culturales, el equivalente japonés de nuestro dragón de Sant Jordi.
Mi agradecimiento más sincero a Yasumichi Miyanaga, propietario de la máscara original que generosamente la prestó a su creador, el maestro Sugitani Shigeru, para poder hacer la réplica exacta. También, desde luego, al Sr. Junichi Ishibashi, presidente de la Asociación para la Conservación de Sada Shin Noh que ha hecho posible nuestro acuerdo para la difusión de este importantísimo patrimonio cultural japonés milenario, a todos los miembros de la Asociación y al Sumo Sacerdote Satoshi Asayama por su amable acogida. Y, desde luego, porque sin ella nada de esto hubiera sido posible, a Montse Marí, Presidenta del Centre Catalá de Kansai y de la Federació Internacional d’Entitats Catalanes (FIEC), a la que conocí a través de mi amigo Gabriel Espelleta.
La ceremonia de bendición de la máscara fué… difícilmente descriptible. Un templo santuario de 700 años con tres cuerpos principales donde dicen habitan 12 divinidades sintoístas, un escenario, 5 músicos, 5 actores y una representación dramática atávica. En un primer acto los músicos tocan flautas y percusión para preparar la celebración, después se bendice la nueva máscara. El tercer acto es la representación propiamente dicha en la que ya utilizan nuestra máscara de Orochi y que finaliza con la muerte de ésta a manos de Susano O. El acto acaba nuevamente con música para agradecer el buen fin de la ceremonia.
Después de la representación nos invitaron a una magnífica degustación gastronómica regada con un delicioso Sake local y firmamos con aquella Asociación un convenio de colaboración para seguir haciendo cosas juntos. Ya hay muchas ideas…
Como decía, un honor para mí tener en la
colección una pieza tan y tan especial. Me preguntó muchas veces que habrè hecho yo para merecer este tipo de regalos de la vida …




















